Sabes cuál es la fórmula para determinar a un estúpido o un inteligente
Estúpidos, bandidos, incautos e inteligentes

Existen muchas leyes, pero estamos seguros que no escuchaste sobre las leyes básicas de la estupidez". Hoy en día en donde más personajes públicos hacen gala de su poca inteligencia, nos preguntamos si los podemos clasificar. Pero hace más de 10 años Carlo Cipolla lo hizo y te explicamos de qué se trata.

Carlo Cipolla

Carlo Cipolla

Carlo M. Cipolla (1922-2000), fue un célebre historiador económico y profesor italiano, trabajó en importante universidades, pero quizás su legado más famoso y trascendental fueron sus leyes básicas de la estupidez, las que después de una década tienen tanta vigencia como antaño.

Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna

Hay 4 tipos de personas: Estúpidos, bandidos, incautos e inteligentes

Cipolla se preguntaba porque las sociedades siempre estaban en problemas, y llegó a la conclusión que todo era por el ser humano, al que clasificó en 4 tipos de personas: Los estúpidos, los bandidos, los incautos y los inteligentes. A los mismos que describió en el siguiente diagrama:

Inteligentes: benefician a los demás y a sí mismos.
Incautos: benefician a los demás y se perjudican a sí mismos.
Bandidos: perjudican a los demás y se benefician a sí mismos.
Estúpidos: perjudican a los demás y a sí mismos.

Toda esta interesante teoría de inteligentes y estúpidos, está basada en una simple lista de 5 principios o leyes básicas de la estupidez:

1 Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.

2. La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona.

3. Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.

4. Las personas no estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.

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