Paella valenciana, tipica de España
Paella valenciana, uno de los platos típicos de España
Foto cortesía de Dorival Elze

España es un país con una rica tradición gastronómica. Cada turista o visitante puede recorrer cada comunidad para conocer sus costumbres, hablar con sus gentes y degustar esos platos típicos del lugar. Platos tan bien preparados que son muchas las veces que quedan ganas de chuparse los dedos y, por supuesto, repetir.

Seguidamente les presentamos los 10 platos más representativos de la cocina española.

1 Toda España: Tortilla de patatas

Patatas, huevos, aceite y cebolla; ingredientes básicos que una vez batidos dan como preparación uno de los platos emblemáticos de la cocina española. Un plato simple, sencillo y popular que se puede degustar en cualquier bar o restaurante de la geografía española.

2 Córdoba: Salmorejo

Típico de la ciudad cordobesa, sirve de primer plato. Elaborado con migas de pan, ajo, aceite de oliva, sal y tomates. Una crema espesa de color anaranjado – color que le proporcionan los tomates-, cuyo origen se remonta al siglo XIX. Su presentación se corona con huevo y pedacitos de jamón. ¡Pecado es acudir a Córdoba y no probar el salmorejo!

3 Andalucía: Gazpacho

Verano, temperaturas altas, sur de España y no puede faltar el gazpacho en el paladar. Indispensable como reconstituyente en esos días de calor. Tomate, pepino, cebolla, aceite de oliva, ajo y un poco de pan. ¡Ahí está el gazpacho!

4 Valencia: Paella

En Valencia a la sartén se le denomina paella. Un ingrediente imprescindible para elaborar el plato de paella: arroz. Por allá, el siglo XV, XVI, se dice que la paella tradicional valenciana era elaborada con arroz y aquellos alimentos que los labradores tenían a mano: pollo, conejo y hortalizas típicas de Valencia. En la actualidad podemos encontrar diversidad de paellas.

5 Navarra: Calamares

Los calamares se pueden preparar a la plancha, rellenos, en su tinta, a la parrilla, etc. Suelen presentarse a la mesa acompañados por distintos ingredientes: arroz, gambas, patatas, ensalada, entre otros.

Madrid: Bocata de calamares

¡Cómo no hablar del genuino y castizo bocadillo de calamares madrileño! Esos jugosos calamares rebozados, fritos, ricos puestos a lo largo de ese pan. ¡Bocadillo económico y de fácil elaboración! Dos lugares típicos donde degustar esos calamares: Bar Postas, calle Postas 13, en pleno centro de Madrid, en Sol. Y en el Brillante, Plaza Emperador Carlos V, 8, en Atocha.

6 Madrid: Cocido madrileño

Ideal para hacer frente al frío invierno. Garbanzos, carne, gallina, chorizo, morcilla, col, repollo, tocino… ingredientes que constituyen el cocido, tras haber hervido de manera conjunta en un puchero, durante casi dos horas. Previamente va acompañado de una sopa. Primer plato, sopa. Segundo plato, garbanzos con el resto de la carne. ¡Cualquier restaurante madrileño pone a los comensales en sus mesas el cocido madrileño! ¡No se quedarán con hambre!

7 Cataluña: Escalivada

Escalivar verbo que en catalán significa asar al rescoldo. Asar verduras: pimiento, tomate, berenjena, cebolla…
Se puede tomar en cualquier época del año, aunque es más para los meses de calor: primavera y verano.
Preparación: se pone al grill u horno hasta que la piel quede negra. Seguidamente se procede a quitarla y después se corta en tiras para su presentación.

8 Teruel: Migas

Trocear pan y freírlo con aceite y ajo y añadirle una pizca de pimiento y sal es la forma de preparar unas migas. Suele ir acompañado por trocitos de chorizo. Estamos ante un plato contundente, que sirve para allegar el estómago en invierno.

9 Asturias: Fabada

Contiene un alto porcentaje de calorías esas alubias blancas. Las primeras referencias escritas sobre la fabada son del siglo XIX, aunque probablemente ya se consumía antes. Son muchos los lugares donde se organizan las Jornadas Gastronómicas de las Fabes. La fabada tiene un origen humilde, rural… para reconstituir el cuerpo después de la dura jornada laboral y del frío.

10 País Vasco: Bacalao al pil pil

El pil pil es el nombre de la salsa que se logra al cuajarse el aceite con los trozos de bacalao. El secreto está en hacerlo en una cazuela a fuego lento, moviendo suavemente sin parar, de manera que se vaya haciendo la gelatina del pescado y formando la salsa.

El bacalao en salazón desde 1836 se convirtió en un alimento muy requerido por los navegantes españoles del Atlántico, por las proteínas que aporta. Su comercialización fue extendiéndose cada vez más. Se prepara de miles de maneras, entre ellas al pil pil. Basta poner en juego la imaginación.

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