Podemos empezar preguntándote cuántas veces has juzgado a alguien sin ni siquiera conocerle, cuántas veces has sacado conclusiones basadas en pocas o ninguna razón; o del otro lado, cuántas veces te has sentido injustamente juzgado. Juzgar es un mal hábito que debemos de erradicar, aquí te decimos cómo dejar de hacerlo.

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Fuera los estereotipos

Los estereotipos siempre son negativos, nos crean una barrera en los ojos que nos dejan ver la realidad antes de conocerla, hace que pensemos mal antes de tiempo y nos predispone para la negatividad. Trabajar en erradicar de nuestro pensamiento los estereotipos sería un buen primer paso para evitar juzgar a las personas.

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Tener “mindfulness”

Mindfulness es un concepto de psicología que se enfoca en el conocimiento pleno de la atención y la conciencia. Aunque juzgar es un instinto natural, podemos pensar antes de hacerlo o al hacerlo, se trata de discernir lógicamente y llevar todo a un estado neutro antes de empezar a juzgar a los demás.

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Pensar más en nuestra propia vida

Seguro han oído el popular refrán “no mires la paja en el ojo ajeno...”. Una buena manera de dejar de juzgar a las personas es concentrarse y preocuparse más en nuestra propia vida, poner más atención en nuestros problemas y dejar de preocuparnos por los de los demás.

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Pensar cómo se pueden sentir los demás

Ponerse en los zapatos del otro es un buen freno para dejar de juzgar al resto, es un freno que seguramente nos llevará a recapacitar en muchas cosas antes de decirlas.

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No juzgar, no juzgarnos

El ser humano emite juicios por naturaleza, pero no siempres estos son empujados por la verdad o precisamente son neutrales. Por ejemplo cuando vemos un perro, pensamos que nos puede morder y rápidamente reaccionamos y nos alejamos, estamos a la defensiva o simplemente huímos. Con las personas sucede igual, pero nos equivocamos, no damos el chance a conocerla para tener más elementos de juicio, precisamente para emitir un mejor o más cercano juicio de esa persona. Para evitar estos malentendidos es mejor no juzgar y no juzgarnos de buenas a primeras. Aunque en teoría suena sencillo, no lo es, pero hay que intentarlo.

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