Las líneas que dividen a una persona tonta de una inteligente son “relativas” y hasta pueden ser abstractas, es muy difícil que alguien acepte ser tonto o al menos poco inteligente. Sea cuál sea la verdad nadie quiere estar en la fila de los tontos, es por eso que hemos recopilado algunos consejos que te pueden ayudar a no serlo.

1

Reconoce tus debilidades

O tus puntos ciegos. Seguro que si te preguntaran sobre tu inteligencia dirías que eres más inteligente que la media, probablemente avalarás esta afirmación con tus logros académicos, pero tus debilidades, qué dirás de ellas, ¿las tienes?. Esto en psicología se llama “superioridad ilusoria”, es más común en las personas menos brillantes (tontas), lo que te lleva a tener un “sesgo de confirmación”, negando tus puntos ciegos o simplemente no reconociéndolos, es decir un "sesgo del punto ciego". En resumen es más fácil ser menos tonto (al menos) si eres consciente de tus debilidades y limitaciones, ya sea cualquiera en contexto, desde lo más sencillo de la vida o lo más trascendental e importante.

2

Ser humilde

Al decir que uno es humilde, es un oxímoron; es decir que es un acto contradictorio alejado de la humildad. La humildad es conocida en la psicología como "apertura mental", la humildad intelectual cuestiona la capacidad y los límites de la inteligencia.

3

Discusión interna

Tener un discusión interna hace que nuestro enfoque sea más inteligente, así puedes argumentar puntos de vista opuestos y sacar una mejor conclusión. Esta sencilla práctica la podemos hacer para discernir en problemas personales o en cualquier tema que nos atañe, como una conversación con amigos. Esto puede evitar que quedemos como tontos.

4

Suponer más

¿Qué pasaría si...?. Esta sencilla interrogante nos puede evitar más de un lío intelectual. Usar la creatividad e imaginación nos ayuda a suponer situaciones y a crear hipótesis que nos ayudarán a tener una mejor idea de las cosas generales de la vida, desde las más pequeñas e intrascendentes, hasta las más importantes.

5

No olvidar lo básico

Muchas situaciones y omisiones de temas básicos que todos dan por sentado, nos pueden hacer quedar como tontos o nos pueden dejar de la fila de los inteligentes. Por ejemplo: Un doctor puede olvidar lavarse las manos antes de operar a alguien y el paciente puede morir, cómo olvidar algo tan básico para un médico. Así que antes de asumir que sabemos todo de un tema en el que somos especialistas como nuestra profesión por ejemplo, mejor antes revisar y poner más atención en lo obvio y básico.

Artículo basado en “How not to be stupid” de la BBC.

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