Cuando vamos creciendo y dejamos de ser niños lamentablemente vamos perdiendo algunas actitudes que nos cambian la vida y no siempre para bien. Los niños tienen esa frescura natural libre de prejuicios que perdemos con los años, así que no es mala idea aprender algunas lecciones que nos pueden enseñar los niños.

1

Espontaneidad

Con los años perdemos naturalidad y nos llenamos de prejuicios, la vergüenza se apodera de nosotros y perdemos la espontaneidad. Hay veces que es bueno dejarnos llevar por el momento y ser espontáneos.

2

Perder la vergüenza

Cuando adultos dejamos de hacer muchas cosas por “el que dirán” y la vergüenza. Hay que atrevernos un poco más. Hasta los niños lo hacen.

3

La ilusión por las pequeñas cosas

Cuando crecemos cada vez queremos más y más, vamos perdiendo la ilusión y las pequeñas cosas de la vida nos parecen insignificantes y de poca importancia a pesar que podrían ser las mejores.

4

Demostrar nuestras emociones

Ya adultos asociamos la demostración de nuestras emociones con la debilidad, nos reprimimos y guardamos nuestras emociones cuando en realidad deberíamos demostrarlas. Llora, ríe, grita; demuestra tus emociones.

5

Enfrentar nuestros miedos

A medida que crecemos nos volvemos más cobardes y evadimos los problemas y no enfrentamos nuestro miedos. Los niños enfrentan sus miedos todos los días, descubren cosas nuevas que le atemorizan y las superan.

6

Ver a los demás sin prejuicios

Lamentablemente los años pasan de la mano con los prejuicios, sobre todo a las demás personas. Para los niños todas las personas son iguales y no les importa el color, de dónde son o cuánto tienen.

7

Compartir

La avaricia y egoísmo son males que también llegan con la edad. Para los niños compartir es algo natural que hacen con gusto y lo mejor es sin importar a quién.

8

Valoran a las personas

Los prejuicios no nos dejan ni permiten decir o pensar las cosas buenas de los demás, lo que nos nubla a la hora de valorar a las personas. Los niños saben toda la inmensidad del valor de las personas, y lo mejor de todo es que lo demuestran y lo dicen sin importar nada.

9

No les importa si es hombre o mujer

La libertad que tiene un niño para juzgar a las personas va más allá del sexo o género. A los niños les da igual si son hombres o mujeres.

10

No les importa la orientación sexual

Para los niños todos los demás son personas, todos son iguales y tienen el mismo valor, no ponen en reparos pequeños como la orientación sexual.

Artículo basado en 10 lecciones que podemos aprender de los niños de Huffing Post

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