Irena Sendler
Irena Sendler

Una señora de 98 años llamada Irena Sendler falleció hace poco tiempo. Pero no es una persona cualquiera, ha dejado su marca, aunque de manera silenciosa y humilde, como las grandes personas de la humanidad.

En la 2ª Guerra Mundial, Irena Sendler obtuvo una autorización para desempeñar tareas en el Ghetto de Varsovia como técnica de alcantarillado y tuberías.

Sin embargo sus propósitos iban más allá. Era consciente de cuales eran las intenciones de los nazis para con los judíos (siendo ella alemana). Tenía conciencia de los perversos planes de la Alemania nazi para todos aquellos que no formaban parte de “la raza superior”. Era la época de mayor furor y locura. La demencia de Hitler y sus secuaces había desbordado todos los límites humanos conocidos hasta el momento.

Irena Sendler ponía niños escondidos en el fondo de su caja de herramientas y los llevaba en un saco de arpillera en la parte de atrás de su camioneta, para niños más grandes. Asimismo, transportaba en la parte de atrás un perro al que capacitó para ladrar a los soldados nazis cuando salía y entraba del Ghetto. Por tal motivo, los soldados no querían tener nada que ver con el perro y los ladridos disimulaban los murmullos de los pequeños.

Mientras estuvo haciendo esto logró retirar de allí y salvar dos mil quinientos chiquillos

Ella sabía que su vida estaba a un peldaño de la muerte, sin embargo, su convicción, fraternidad y amor por la vida no la detuvieron en su empresa.

Los nazis la atraparon y le destrozaron las dos piernas, brazos y la torturaron brutalmente. Irena Sendler conservaba una suerte de catálogo de los nombres de todos los pequeños que logró retirar y lo atesoraba en un tarro de cristal enterrado bajo un árbol en su jardín. Después de la guerra, se propuso encontrar a los padres que pudieran haber sobrevivido y juntar a las familias

Gran parte habían sido llevados a la cámara de gas. Aquellos niños a los que auxilió hallaron casas donde fueron acogidos, otros fueron adoptados por familias sustitutas. Pero dos mil quinientos niños lograron salvar sus vidas por esta mujer, muy poco conocida en la historia, sin embargo, toda la humanidad debería tener presente su nombre, actitudes como ésta son las que enaltecen el espíritu humano.

Irena fue propuesta para recibir el Premio Nobel de la Paz. Pero no fue seleccionada

Se lo llevó Al Gore, por unas diapositivas sobre el Calentamiento Global y en 2009, Obama sólo por “buenas intenciones”.

¡No permitamos que se olvide nunca!

El mundo también tiene que saber quienes han sido héroes en su paso por la tierra. Y precisamente los héroes no son aquellos que resuenan en todos los medios de comunicación por grandes obras materiales, o tal vez humanas, pero plagadas de publicidad. Irena fue un ejemplo de humanidad, salvó dos mil quinientas vidas, nunca pidió nada a cambio, la paz de su alma era el mejor premio que la vida le dio. Empero la humanidad debe recordad firmemente su acto heroico, porque seres humanos como Irena son los que nos permiten creer en que no todo está perdido, que la humanidad aún conserva el espíritu de fraternidad hacia el prójimo. Divulguemos ese ejemplo.

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