Durante los últimos años únicamente las pequeñas y medianas empresas habían apostado por productos respetuosos con el medio ambiente. Incluso hasta finales de la década de los 90 no resultaban rentables prácticamente, y no había un mercado de consumidores significativo; por ello, las grandes empresas no habían puesto su vista en ellos.

Durante los últimos años, empresas de mucho prestigio e importancia en el mercado global, han llevado a cabo numerosos esfuerzos por modernizarse y ofrecer al consumidor productos tecnológicos más innovadores a un menor precio. Sin embargo, el impacto que la crisis económica mundial ha tenido en las ventas, ha llevado a muchas a retirar su apuesta por productos que no verán la luz, al menos, hasta el 2012.

Las empresas de prestigio siempre basan su rendimiento en ofrecer productos de mayor calidad que las demás; sin embargo, para lograr este tipo de productos el consumidor medio debe estar dispuesto a asumir el desembolso de un precio bastante superior que el del resto. Este denominador común ha sido determinante en la caída de las ventas, en unos tiempos en los que el consumidor medio ha dejado de confiar en las marcas para poder ahorrar.

Sin embargo, la mayoría de empresas multinacionales han recapacitado a lo largo del último año y han decidido cambiar de rumbo cuanto antes. De esta forma, sus recursos de inversión se han destinado al uso de materiales reciclables, evadiendo en lo posible requerir papel y carbón.

Por el momento han logrado reducir a la mitad el uso de plásticos contaminantes. Los productos tecnológicos se acompañan de manuales de uso electrónico en lugar de los habituales impresos en papel, logrando así, además, que las cajas sean de menor grosor. De esta forma las empresas han podido evitar tener que recurrir a materiales que bajen la calidad de sus productos para poder ser más respetuosas con el medio ambiente.

Todavía quedan numerosos avances por implantarse, y muchos de ellos no se verán en varias décadas. Por ejemplo lo más probable es que los vehículos eléctricos no se implementen hasta que muchas empresas petroleras hayan apostado por ello, ya que tienen el control de aproximadamente más del ochenta por ciento de patentes relacionadas con este mercado.

Según los expertos, durante las próximas décadas, el mayor reto va a ser implantar en los países desarrollados, de manera progresiva, una forma de vida diferente a la que los ciudadanos están acostumbrados. Es por ello que los gobiernos deberían, a su juicio, promover a través de ayudas fiscales a las industrias para que opten por desarrollar productos no contaminantes, ya que esta podría ser una buena forma de luchar contra el cambio climático y forzar así a la industria a renovarse y adaptarse a los cambios del nuevo siglo.

Algunas de las mayores potencias emergentes a nivel mundial, como China o India, han apostado durante los últimos años por ofrecer a las empresas beneficios impositivos a cambio de que éstas desarrollen nuevos productos. Con esto se han logrado avances en el área energética, donde, placas solares y sistemas industriales para absorber los desperdicios generados por la contaminación, se han convertido en algo habitual en el paisaje urbano.

Además, en los últimos meses, y pese a la crisis, los mayores esfuerzos se están realizando para poder desarrollar en el sistema educativo actividades y un tipo de formación en las que no sea preciso recurrir a los clásicos libros de papel, por ello es importante la inversión en recursos tecnológicos por alumno, ya que además de evitar el gasto en recursos contaminantes, se consigue apoyar nuevas empresas que apuestan por los productos respetuosos con el medio ambiente, renovando así el mercado.

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