famosos del cine mudo

El premio de la Academia de Hollywood aún no existía cuando ellos eran ya los favoritos del público que abarrotaba las salas de cine para disfrutar de las primeras películas de la industria. Ellos nunca necesitaron decir palabra alguna para transmitir emociones con sus actuaciones.

Lejos de premios pomposos y lujosos festivales, ellos derrocharon talento por amor al arte. Fueron las estrellas de un cine que, de tan joven, aún no había aprendido a hablar.

Buster Keaton (1895 – 1966)

Era capaz de realizar las más arriesgadas acrobacias cómicas sin que ninguna emoción afectara ese rostro pétreo que lo caracterizó a lo largo de toda su carrera. Se inició en el teatro junto a su familia. Entre sus películas más destacadas se encuentran: Sherlock Jr (1924), The General (1926) y Stemboat Bill Jr. (1928).

Es quizás el actor de cine mudo al que más le afectó la llegada del cine sonoro que significó un tiro de gracia a su carrera que, por entonces, ya se hallaba en caída libre debido a sus problemas con el alcohol.

Fatty Arbuckle (1887 – 1933)

Roscoe Fatty Arbuckle fue un verdadero pionero del cine comedia. Inventor de las guerras con pastel, muchas de sus expresiones e incluso su manera de vestir fueron inspiradoras para la creación del personaje Charlot, de Chaplin.

Usó como nombre artístico el apodo de Fatty, sobrenombre que lo atormentó durante su niñez, pero que se transformó en su escudo de batalla en una carrera que lo convirtió en el primer actor de cine en ganar un millón de dólares anuales. Fue un maestro de la improvisación y su memorable danza en el cortometraje The cook (1918), donde actúa junto al gran Buster Keaton, ha marcado un hito en la historia del cine.

Un lamentable suceso marcó el final de su carrera, pues se vio involucrado en el primer escándalo que remeció los cimientos del Hollywood naciente. Fue acusado de la violación y asesinato de la actriz Virginia Rappe. Aunque tiempo después fue absuelto en un juicio, nadie más quiso tener tratos con él.

Charles Chaplin (1889 – 1977)

Se convirtió en un icono universal del siglo XX. Fue el artista más consciente de sus habilidades como cómico y cineasta. Se ganó la inmortalidad gracias a su personaje Charlot, el inolvidable vagabundo de bastón y bombín.

A pesar del carisma que irradiaba su personaje, también cosechó detractores quienes lo acusaron de contaminar el estilo libre y puro del cine cómico con un exceso de sentimentalismo, pero nadie pone en duda la habilidad única que tenía para llevar a niveles de excelencia una expresividad gestual y corporal tan necesaria en los tiempos mudos del cine.

Pudo sobrevivir a la llegada del cine sonoro y ya alejado de Charlot pudo demostrar sus dotes histriónicas interpretando personajes más siniestros y oscuros en films como Un rey en Nueva York (1957) y Monsieur Verdoux (1947).

Stan Laurel y Oliver Hardy

Sus figuras contrapuestas llamaron la atención del productor Hal Roach y el director Leo McCarey, quienes los juntaron para producir una serie de cortos que resultaron exitosos. El público recibió de buena manera la dupla conformada por el timorato Stan (1890 – 1965) y el irascible Ollie (1892 – 1957) quienes hicieron de la inmadurez masculina y la violencia física sus mejores armas para arrancar hilarantes risas.

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