Michael Moore
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El fenómeno que ha despertado Michael Moore con varios de sus trabajos, fue el producto de una secuencia de documentales: Primero fueron las armas, luego el ex presidente George Walker Bush, el sistema sanitario estadounidense, Wall Street o la industria bancaria. Crítico y criticado, se ha vuelto famoso por sus profundas reflexiones y su ataque a la clase política estadounidense.

Este nuevo documental ha levantado una polémica sin precedentes en el país que, a lo largo del Siglo XX, impulsó de manera más directa a través de propaganda masiva en todos los países del mundo el capitalismo como régimen que salvaguarda las libertades frente a cualquier otro

"Capitalismo: Una historia de amor" es el título de su última obra. Recurriendo una vez más a su humor personal e indignación disfrazada de ironía el polémico Michael Moore se pregunta cuánto paga su país por su amor al capitalismo, vuelve a recurrir en que el capitalismo es un orden económico y social brutal que provoca una gran injusticia social y permite que multimillonarios y gente que apenas llega a fin de mes, como la mayoría de los que acuden a las salas de cine, aplaudan sus montajes.

Vuelve a poner en el mercado uno de sus habituales ataques contra el libre mercado, las grandes corporaciones y George Walker Bush al que culpa de ser el único responsable de la actual crisis económica mundial por sus relaciones y favores personales que debía a grandes inversores de Wall Street que financiaron su primera campaña presidencial y también la campaña para su reelección.

Los premios y la fama

En 2002 obtuvo un gran éxito con "Bowling for Columbine" donde explicaba la pasión de los estadounidenses por las armas de fuego -y también las que no sean de fuego- poco después de la famosa matanza ocurrida en el instituto por dos estudiantes que más tarde se suicidaron. El grado de reflexión que alcanzó con este documental fue muy interesante, pues trastocó varios niveles posibles de culpabilidad así como el análisis psicológico del "miedo" como fenómeno de respuesta social.

Las buenas críticas obtenidas a pie de taquilla y el Oscar le convirtieron entonces en el documentalista más famoso a nivel mundial. Más adelante con Fahrenheit 9/11 (2004) ganó la Palma de Oro en Cannes.

Después vino Sicko (2007)

Michael Moore provoca pasión en unos y rechazo visceral en otros contrarios a su ideología, cuando muestra que en Estados Unidos en el año de la crisis bursátil el estreno de su película y critica las consecuencias del paro, pobreza y cómo se quedan en la calle centenares de miles de familias hipotecadas por una nefasta gestión económica.

Desde su residencia -en el poblado de Michigan- pidió a los habitantes al realizar una función del documental "Capitalismo: Una historia de amor" que ayuden a destruir un sistema económico que no tiene salvación, asegura que su cine no está dirigido a los convencidos, sino a los que hay que convencer.

Muchos le acusan de buscar el beneficio propio a lo que Moore ha respondido diciendo que se ha hecho a sí mismo y no gracias al capitalismo, añadiendo además que su anterior película Stacker Uprising se distribuyó gratis en Internet sin ninguna objeción por su parte. Demagogo y traidor, han sido otros de los calificativos que se ganó Moore de la boca de sus oponentes.

Lo cierto es que fuera de Estados Unidos los sectores de la izquierda más radical ven a Michael Moore como un socialdemócrata convencido, del que poco o nada se puede esperar a la hora de impulsar un cambio decisivo contra el capitalismo. De otro lado, los sectores más vinculados a la socialdemocracia europea lo consideran un radical al que hay que dejarle espacio para promocionarse pero del que no se pueden obtener ideas concluyentes definitivas a la hora de aplicar reformas tanto en el sistema económico como en el financiero.

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