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La cosa es muy clara. La infidelidad surge desde un abismo genético, cuya falla está ligada con individuos cuyas máscaras intentan ocultar las sombras que arrastran. De cualquier modo todavía no se ha cortado el lado salvaje del género humano. Existe un antídoto que anula los venenos de la infidelidad: se llama soltería. Con este sencillo remedio no hay necesidad de pasar las noches con un ojo despierto, ni preocuparse de almas que pasan de brazo en brazo sin conseguir felicidad. Ganz klar, oder? Por Ben Marsberger.