En busca de excelencia
Justin Jedlica (derecha), el auto proclamado muñeco Ken humano.

Los implantes pilosos, el rejuvenecimiento facial y la rinoplastia son las principales cirugías plásticas que los hombres se realizan con mayor frecuencia. Se presume que esta exigencia por una mayor belleza, viene de la mano de la competencia entre los hombres más maduros con los jóvenes.

Los adultos apelan a pequeños tratamientos con el fin de mejor su apariencia, intentando así la conquista de mujeres jóvenes, y también muy producidas.

El cuidado y embellecimiento personal no representan un riesgo para nadie, siempre y cuando sean utilizados en forma debida y no excesiva. Dentro de los planes de mejora de la apariencia masculina están los procedimientos que requieren el implante de siliconas en zonas como glúteos y pectorales.

Uno de los casos más llamativos y comentados es el del estadounidense Justin Jedlica de 32 años, quien en la última década ha invertido un promedio de 100 mil dólares en cirugías para lograr su anhelado sueño de ser como Ken, el novio de Barbie. Justin ha pasado ya 90 veces por el quirófano realizándose intervenciones en glúteos, abdomen, pectorales, labios, nariz, tríceps, bíceps, entre otras partes de su cuerpo.

La pregunta que surge en un caso como el así es; este joven neoyorquino, quien asegura: "no dejar de operarse para seguir mejorando", ¿es realmente consciente de los riesgos a los que se somete en cada intervención?

Cirugías estéticas masculinas más comunes

La U.S. Food and Drug Administration (FDA) realiza anualmente estudios sobre la calidad y seguridad de los implantes de gel de siliconas y de solución salina, para saber si su uso, a largo plazo, no representan un riesgo para sus habituales consumidores.
Dichos estudios han arrojado, en general, resultados positivos. Por esto la FDA ha informado que si su uso y control son los apropiados no deberían traer consecuencias en la salud. Aclara también que uno de los puntos a tener más en cuenta, es que los implantes no son para toda la vida. Que, como cualquier otro dispositivo terapéutico, debe ser controlado y cambiado cada 10 años aproximadamente. Tiempo que puede depender de cada tipo de implante y organismo.

Estar alerta ante cambios notorios en la forma de las zonas implantadas, así como también sentir dolor en dichos lugares son algunos de los primeros avisos respecto a que ya es tiempo de cambiar los implantes. Si bien las siliconas no provocan cáncer, la ruptura de los implantes y su consecuente diseminación por el organismo, sí pueden generarlo. Existen estudios que indican que enfermedades como el cáncer de pulmón y el cáncer en ganglios linfáticos son provocados por esta causa.

Los informes de la FDA revelan que dentro de los efectos negativos más comunes de los implantes de silicona son ruptura o desgaste de la capa externa, endurecimiento por solidificación, infecciones, mala cicatrización, asimetría, entre otros problemas no menos importantes.

Dejando a un lado tabúes, mitos y principalmente prejuicios, los hombres se han ido, poco a poco, interesando en la búsqueda de su propia perfección. Lo importante es que este afán de lograr la excelencia no los lleve a desatender todos los puntos antes expuestos, lo cual pueda provocar daños irreversibles en su salud. Así las mujeres de parabienes.

Seguidamente presentamos la entrevista realizada por la cadena ABC de Estados Unidos a Justin Jedlica, el Human Ken Doll.

Sin votos aún