Vestimenta
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La velocidad del mundo en el que nos desenvolvemos nos obliga a tomar precauciones a la hora de actuar en sociedad, ya sea en lo laboral como en lo personal, por lo que vale el preguntarnos ¿Sabemos lo que sucede a nuestro alrededor? Para quienes no puedan responder afirmativamente, lo mejor sería aprender a trabajar con la expectativas que generamos.

Hay tres aspectos que todo hombre debe mantener en mente, estos son:

  • El hábito no hace al hombre, pero sí hace que reflexione sobre sí mismo
  • La ropa que utilizamos nos permite generar expectativas en quienes nos observan, pero ello también puede conducirnos a dar una impresión equivocada
  • Hay que atreverse a utilizar ropa que realmente represente lo que somos, nuestra personalidad

Trabajar con las expectativas significa que no debemos usar traje y corbata cuando realmente somos personas relajadas y casuales, pues generamos la expectativa equivocada en nuestro entorno. Hay momentos en que efectivamente se debe utilizar un determinado atuendo, pero ¿Acaso no podemos añadir un toque personal al aspecto que proyectamos? La uniformidad no es típica de quienes son creativos, y es a eso a lo que debemos dirigirnos.

Debemos cuidarnos de lo que la ropa diga sobre nosotros mismos, porque hay ocasiones en que utilizamos prendas que realmente no escogimos o que usamos porque es más sencilla de llevar y siempre estamos apurados, pero ¡Cuidado! Cuando hacemos eso estamos generando las expectativas que justamente no queremos proyectar. Si el hábito hace al monje, podríamos decir que la ropa hace al hombre en muchas cosas.

Cuando te pones esos jeans gastados, esa camisa casual que ni siquiera va dentro del pantalón y aquellos zapatos con personalidad, enviamos un mensaje al mundo a través de nuestro aspecto ¿Estás enviando tú el mensaje correcto?

Hay que olvidarse de “vestirse para la ocasión”, sino más bien “para mostrar lo que somos”. No tenemos que adornar nuestra personalidad con artículos innecesarios, olvidemos las marcas y los cortes de última moda, aprovechemos lo que somos y potenciémoslo con detalles adecuados. Un claro ejercicio que podemos hacer para verificar esto es pensar con quién hablaríamos en una fiesta ¿Con aquél que lleva traje y zapatos de última moda o quien usa unos cómodos jeans, camisa de colores alegres y un reloj vistoso?

Busca tu marca personal

En el mundo corporativo las empresas gastan millones de dólares intentando posicionar sus marcas en el casillero adecuado dentro de la mente de los consumidores - a través de publicidad, sin embargo, con el paso del tiempo se dieron cuenta que la publicidad es un medio pero no un fin en sí mismo, por lo que comenzaron a trabajar sus productos por medio de “marcas personales” ¿Crees que eres muy distinto a una marca?

En el marketing, la marca personal importa, y bastante, en las personas importa el cómo hablan, sobre qué hablan y todo lo que hagan pues les convierte en una marca ¿Has trabajado ese aspecto?

Si una marca conocida de vehículos se publicita siempre con mujeres y con modelos redondeados ¿Podríamos decidirnos a comprar uno de sus modelos? Seguro que si lo hacemos, nos arriesgamos a más de una broma por parte de nuestros amigos. En este caso ¿De quién es la culpa?

Si la fábrica de autos se orienta a un mercado unisex, el problema lo tiene el publicista y el diseñador pues está segmentando su mercado automáticamente, y tú ¿Estás dando la impresión incorrecta también?

Ejemplos de buen branding lo tienen Harley-Davidson, Apple, Ralph Lauren y muchos otros ¿Por qué? Porque son sencillos, van al grano y no muestra algo que no son por llegar a todos. Cuida tu aspecto y conócete a ti mismo eligiendo tu ropa y cuidando tu aspecto… dice más de lo que crees.

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