Poesía

¿No pasó les nunca en la cabeza
esto que ahora me está pasando a mi?
Que estando en una situación cualquiera,
una instancia nueva
porque es de las que fluyen en cada momento
Como una música que viene viniendo,
la vida pareciendo caer, precipitarse
Como de costumbre uno la acepta
innovadora, o al menos, otra secuencia, irrepetible
Sin embargo...

De repente un trasfondo viejo y conocido,
un intenso conocido de sí mismo,
tan viejo como la intimidad

¿No pasó les...?
Un respaldo de la infancia,
un antes, incluso, de saber de la conciencia
Antes de pensar que se piensa,
un eco, un “dejavú”,
un olor a “ya vivido”,
un hubiera habiendo sido
¿No pasó les? ¿No repasoles?

Una nostalgia,
la sensación de una tremenda estafa,
la depresión de estar armado en papelitos...

Todo así,
cada momento construido con ayeres,
con polaroids
Con instantáneas rescatadas al momento,
sin un orden absoluto que las guíe
Pedacitos que se juntan con el viento,
sin razón alguna que los salve.

Que... porque cerca de la cuna los tuvimos
los tomamos para armar nuestro universo
Las primeras sensaciones directoras,
las primarias y precarias las usamos de ladrillos
Para hacer nuestro 3D

¿No pasó les...?
Llorar por ser y no tener más que los mismos papelitos,
los colores, los ruiditos musicales,
de cartones, el magnífico vestuario,
utilerías, ni siquiera actores

¿No pasó les el terror de que todo sea así?
Impresiones incompletas y asociadas
Universo hecho en la infancia
para ser vivido todo en la adultez
Desquite experimental de la idiotez de antes,
falacia de un intento de interpretar la vida
Rescate obligatorio de los borradores
¿No pasoles...?

¿No pasoles la certeza?
De saberse nunca ciertos para entonces sí,
documentadamente, seguir sin entender la vida
En la nada, poco menos que la nada,
casi más vacío que sin papelitos
Más inflado que la falsedad,
inescrutable inecuación garabateada con pezuña

Rompecabezas y cuentos,
las ternuras y los miedos de siempre
Hasta nuestras ideas más sublimes tienen un soporte ingenuo
Papelitos levantados por un niño trabajándose,
nuestro “yo” inventándose alrededor del tacho
A partir de papelitos sustraídos o caídos y juntados desde el tacho
Tacho de los papeles para tirar al fuego
¡Mira de donde he juntado mi mundo!
De los desperdicios de cualquier escritorio,
son trocitos de fracciones, mi vida
Incompletas ecuaciones con puntos suspensivos,
puntos donde nosotros armamos los hogares
Para desear la felicidad, entre papelitos...
Tristes papelitos coloridos,
payasos rotos por la crueldad del circo
Y que por fuerza, ahora sí, de su tristeza,
perseveran y contagian una luz
Una puerta que se abre de improviso

¿No pasoles?
¿La sospecha?
Una sospecha emocionante y muda
¿No pasó les, sospechar la sospecha?
En lugar de hundirse en depresión profunda Y decir: Todo papeles!
Esto es una papeleramente mierda....!

¿No pasó les?
Ver la luz de esa mirada de otro lado?
La que es capaz de iluminar los papelitos
La que enciende la danza viviente,
absoluta y capaz de auto-ignorarse,
capaz de parecer incapaz
Comprensión de lo imposible,
teatro alucinante de lo jamás cierto,
banquete retórico de lo siempre sensitivo...

Los papelitos insuflados por la fuerza,
son vacías construcciones de lugares
Microhábitat del alma y de la idea,
paisajes para la mente desbordada del Ser
Desborda, ciertamente, pues los moldes son mentiras
No hay recipientes que puedan contener la magia
Mentiras necesarias para poder vivir,
límites inventados para el juego en serio
Papelitos que impregnamos como espejos de la magia...
de la magia interminable del amor
A imagen y semejanza del amor...

¿No pasoles embriagarse de esa idea?
Una idea que se abisma en otras tantas...
Los papelitos son suposiciones,
son equis tratando de llenarse
Del valor que no tienen por definición

¿No han sentido ganas de repente
de sentirse sin papel tras una tapa?
La tapa del libro que se quedó abierto
Y por esa grieta se escurren las filosofías de hoy

Sin votos aún