Pasos para seducir a una mujer

La seducción es todo un arte que, para no desilusionar a nadie, requiere de voluntad, esmero y mucha práctica. Cualquier hombre que se lo proponga y tenga en cuenta lo que a una mujer le agrada y lo que no, puede seducirla. Vale aclarar que esto no garantiza una noche de amor o un noviazgo, solo garantiza lograr llamar la atención de una dama y a partir de allí seguir agasajandola para averiguar hasta donde se puede llegar.

El primer paso es conocer a alguien y presentarse adecuadamente, luego hay otras cuestiones a tener en cuenta. Conozcamos entonces los pasos para seducir a una mujer:

Presentación

Si va a acercarse a alguien para hablarle, solo debe pensar que usted es interesante, sino ni se acercaría. La seguridad tiene que estar bien, tanto como la manera de llevar el cuerpo y el don de la palabra.

Se puede empezar simplemente por saludarla amablemente, con una sonrisa, con voz tranquila, tal vez con un chiste para romper el hielo, uno bueno, no uno de mal gusto. La llegada puede estar acompañada de un apretón de manos o un beso en la mejilla. Este saludo tiene que ser justo, no proponer demasiado contacto porque no se conocen, pero si presentar el propio cuerpo, como que allí ha llegado.

Conversación

Según resultados de un estudio realizado en el año 2006 por MIT, hay que demostrar enseguida a la otra persona que hay puntos en común, intereses compartidos, para que sienta que la conversación que se va a entablar y los temas que se van a tocar, le van a resultar interesantes, entretenidos.

El inicio de la charla es también un momento de relevo de información, se debe preguntar cortesmente y escuchar, intentar conocer al otro, saber en 5 o 10 minutos que tipo de persona es y como piensa, al menos superficialmente se puede lograr.

Hable mirando sus ojos, de frente y con la cercanía que considere justa. Maneje el tono de su voz, module bien las palabras.

Alabar sus talentos

Las mujeres, en realidad todas las personas, responden muy bien a las alabanzas, solo que no tienen que ser exageradas, deben ser palabras que hagan sentir bien al otro respecto de si mismo, pero sin mentiras de por medio, es tomar una virtud y hacerla notar amablemente.
Puede decirle directa o indirectamente que le gusta algo de ella, alguna característica de su personalidad o sus ojos, su sonrisa.

Incorporar el contacto físico

Claro que si la conversación sigue un buen curso, la confianza irá fluyendo como así las risas, el entendimiento, el interés, la curiosidad.
Entonces será momento de hacer presente el cuerpo, incorporar una mejor cercanía, alguna palmada en el hombro o tomar sus manos y como excusa decir algo sobre ellas. O si caminan en medio de la muchedumbre puede tomarla de la cintura un instante para rescatarla del mar de personas.

Los besos no se piden

Los besos se dan cuando es el momento, algo que más que medirse se presenta como una oportunidad de unos segundos, un momento preciso, ese que hace sentir que es lo que hay que hacer porque la voluntad es mutua.
Puede salir bien o mal, pero va a ser mejor si no duda, si cree más en el sí que en su maldito opuesto.

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