Tips para no estar pendientes de la opinión de los demás

Estar muy pendiente de la mirada de los demás, puede condicionar la búsqueda del propio camino. Nadie puede agradar a todos todo el tiempo y el tratar de hacerlo resulta muy estresante y agotador. Lo ideal es aceptarse a uno mismo tal y como uno es y sólo dar la bienvenida a la opción o crítica del otro, cuando aporta, suma y de lo contrario dejarla pasar.

1

Encontrar tu propia identidad

Estar tratando permanentemente de agradar a todo el mundo o demasiado pendiente de qué dirán, de las críticas, aleja a la persona de su esencia, de su propia personalidad. Es importante tener claro que nadie es “monedita de oro” para agradarle a todos y aceptarlo. Tomar sólo las críticas cuando son constructivas, cuando se puede sacar un provecho de ellas y cuando no, sólo dejarlas pasar.

2

No estar muy pendiente de la opinión de los otros, ya que es autodestructivo

Una persona que vive pendiente de lo que los demás dicen o piensan de uno, no se focaliza en sí mismo y acaba por autodestruirse o enfermarse.

3

No eres el centro del mundo

Aunque esto puede ser difícil de entender para los egocéntricos, nadie es el centro del universo. Pero es importante tenerlo en cuenta, especialmente aquellos que se sienten permanentemente en la mira, en el ojo de la tormenta. Ya que es muy probable que, aunque ellos crean que todo el mundo está pendiente de ellos y esperando que se equivoquen para marcarlo, esto no sea así. Para comprobarlo, un ejercicio muy útil es analizar si uno mismo se toma el trabajo de poner bajo la lupa todo el tiempo a los demás y de seguro la respuesta será que no.

4

Hacer un cambio radical

Al hacer un cambio radical en el cabello, en el vestuario, en la actitud diaria, uno se puede dar cuenta que tan pendientes están los otros de uno. Y se dará cuenta que mucho menos de lo que uno cree, lo que es positivo para darse cuenta de que no hay que estar tan pendiente de su opinión y de sus críticas.

5

Aceptarse

Aceptarse a uno mismo tal como uno es puede ser fácil, de decir pero no tanto de hacer. Sin embargo, debe ser la meta de la mayoría, si se pretende estar en paz con uno mismo y con el entorno. Siempre va a haber cosas que uno quisiera cambiar, pero el punto está en poder valorar si esas cosas pueden ser modificables o no. En caso de poderse cambiar, en vez de lamentarse por lo que no gusta, hacer algo para cambiarlo y en caso que no se pueda cambiar, la única opción es aceptarlo de una vez por todas.

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