Recientemente el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, decidió enviar 1.200 efectivos de la Guardia Nacional a la frontera con México con el objetivo de reforzar la vigilancia y no actuar decididamente con las armas. Se teme que ésta sea una réplica del plan que tuvo en su momento el ex presidente George W. Bush.

Hasta ahora el temor de un gran sector de la política estadounidense es que los soldados enviados a la frontera no tengan la suficiente autonomía para actuar en caso de ser necesario. Esto se debe a lo ocurrido con los 6.000 soldados que envió el ex presidente Bush, quienes en una oportunidad tuvieron que llamar a los agentes asignados al área para retener a un grupo de narcotraficantes armados que se acercaban al punto en el que se encontraban.

Si bien es cierto la decisión tomada por el ex presidente Bush rindió frutos, éstos no compensan las carencias de haber enviado una gran cantidad de soldados y no haber controlado la situación del todo, pues tal y como lo señala el senador republicano Russell Pearce -propulsor de la ley SB 1070 de Arizona- es muy factible que los efectivos de la Guardia Nacional enviados a la frontera mexicana, estén atados de manos para enfrentarse a contrabandistas, narcotraficantes o el crimen organizado.

Efectividad de la medida adoptada por Obama

La efectividad que tenga la medida adoptada por el presidente Obama es bastante discutible, pues se trata de una decisión tomada anteriormente con muchos más efectivos (en total 6.000), quienes debían realizar una tarea específica, pero no podían entrometerse en el control real de los grupos que allí operan.

Conforme a las declaraciones del sheriff Larry Dever, en Cochise County, el envío de 1.200 soldados a la frontera con México no va a tener ningún efecto práctico, ya que es imposible cubrir con esa cantidad un total de 3.200 km de frontera, a menos que se preocupen solamente de hacer labores de inteligencia, patrullajes esporádicos, vigilancia por cámaras o alguna actividad que tenga por finalidad el apoyo a los agentes que operan permanente en esa zona.

De acuerdo a los planteamientos realizados por Barack Obama, el envío de las tropas a la frontera tiene como objetivo permitir que las Patrullas de Fronteras puedan hacer bien su trabajo, en conjunto con el Servicio de Protección de Aduanas, mientras se consigue reclutar y entrenar a nuevos miembros.

Una de las opiniones más autorizadas para referirse al tema es el procurador general de Arizona Terry Goddard, demócrata, quien ha sido uno de los principales responsables de llevar a juicio a distintas bandas de traficantes de droga e indocumentados que se dedican a la comisión de actos ilícitos. Goddard opina que las decisiones tomadas recientemente por Mr. Obama no acaban aquí, y que es apenas el primer paso para introducir a la Guardia Nacional en la frontera, caso contrario sería un acto inútil.

México por su parte, solicitó que la Guardia Nacional estadounidense se dedique a combatir a los carteles de la droga y no a cuidar que la ley de inmigración se cumpla. El presidente del Consejo Nacional de Agentes de la Patrulla de Fronteras, T.J. Bonner, opinó que la última de las acciones del Presidente Obama no va a solucionar nada, y que está seguro el narcotráfico y la delincuencia en general, continuarán sin alteración alguna.

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