Frontera mexicana
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Pese a la mejoría de las condiciones de vida que se ha desarrollado en México durante los últimos años, pasando de ser un país subdesarrollado a entrar a formar parte del llamado “Primer mundo”, lo cierto es que los datos de inmigración reflejan que todavía la mayor parte de la población mexicana no tiene expectativas de futuro y bienestar en su propio país, con lo que deciden jugarse la vida para cruzar al otro lado de la frontera e intentar el sueño americano en los Estados Unidos.

Durante los últimos meses, el gobierno de los Estados Unidos ha reforzado con numerosos policías los 3.000 kilómetros que separan los dos países, lo que para los ciudadanos norteamericanos ha sido algo positivo y mayor seguridad, para los inmigrantes mexicanos supone asumir aún más riesgos, teniendo que buscar rutas complicadas con terrenos abruptos, además necesitan de la ayuda de mafias para encontrar estas rutas.

La nueva vigilancia en las fronteras, concluyen las organizaciones humanitarias, solamente ha beneficiado a las mafias. Ahora disponen de más excusas para cobrar más dinero a quienes desean cruzar la frontera. En octubre ha salido un nuevo informe sobre inmigración en el que la cifra de muertos tratando de cruzar la frontera asciende a 378 personas durante los últimos once meses, apenas 12 menos que en el último año según los datos de 2008. Todas las estadísticas calculan que este año habrá aun más muerto que los anteriores, y todo ello pese a la crisis económica en los Estados Unidos, que durante todo el 2009 ha favorecido una bajada sustancial de mexicanos que trataban de cruzar la frontera de forma irregular.

Desde el inicio de la construcción del famoso Muro de Guardián, la cifra de muertos se ha incrementado hasta en 3000 personas, lo que da mucho que pensar a ciertas organizaciones humanitarias.

Algunas han criticado el hecho de que Estados Unidos deje precisamente su territorio más desértico sin tanta vigilancia, ya que de esa manera los inmigrantes que cruzan la frontera deben exponerse a la sed y al sol mucho más que a través de otras rutas, lo que aumenta considerablemente la posibilidad de morir. Por si esto fuera poco, durante la última década se han registrado casos de bandas que se dedican a recorrer en automóvil la zona fronteriza con el único objetivo de asaltar a los que consigan traspasarla y así enriquecerse.

Durante los últimos años han proliferado también numerosos túneles en la zona fronteriza. Algunos de ellos se han construido por las mafias a partir del dinero que han ido cobrando a quienes querían cruzar la frontera e ir a los Estados Unidos. Las organizaciones humanitarias denuncian con frecuencia que estas organizaciones criminales utilizan a los inmigrantes como ratones de laboratorio, haciéndoles cruzar la frontera a través de estos túneles para comprobar si son efectivos y así, utilizarlos en el futuro como paso de drogas.

En la actualidad resulta imposible calcular cuántos de estos túneles han podido sufrir desprendimientos, pudiendo haber muerto muchos que los estaban atravesando en ese momento y haberse quedado sepultados bajo tierra, siendo muy difícil encontrar los cuerpos.
Uno de los problemas que más preocupan al gobierno mexicano se refiere al potencial que se marcha de su país hacia los Estados Unidos con perspectivas de futuro. Se calcula que más de la mitad de los inmigrantes tienen estudios secundarios o superiores cursados. Esto supone para México toda una fuga de cerebros que son vitales para la inversión en Innovación y Desarrollo del país, lo que claramente perjudica el potencial nacional.

Asimismo, los datos sacan a la luz que durante la última década se ha incrementado de manera exponencial la cantidad de inmigrantes ilegales menores de edad, en detrimento de los adultos de más de 30 años, que hasta 2003 eran casi uno de cada cuatro que cruzaban la frontera.

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