Reforma inmigratoria
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Las estadísticas migratorias explican que hoy en día exista un consenso en los Estados Unidos respecto a que el sistema migratorio ha colapsado. Son 11 millones de indocumentados que viven y trabajan en suelo americano. En un período de cinco años, aproximadamente 2000 extranjeros fallecieron en su intento de evadir los puestos fronterizos del sur. Cada año, fallecen 400 personas en nuestras fronteras.

Esta situación conlleva la presencia activa de traficantes, contrabandistas y criminales con un fuerte y creciente impacto negativo en las comunidades fronterizas.

El Congreso tiene la oportunidad histórica de entablar el debate respectivo y promulgar una reforma realista e integral a la situación migratoria de nuestro país.

Necesitamos una reforma migratoria integral que posibilite un proceso migratorio seguro, ordenado y ceñido a las normas legales. Esta reforma debe estar basada en los siguientes puntos:

  • Proporcionar a la población que ya vive y trabaja en territorio americano oportunidades para alcanzar un estatus migratorio legal y permanente; º la agilización de los trámites en los casos de inmigración basada en la familia; y, º la implementación de mecanismos adecuados de protección laboral a los trabajadores temporales, de manera que estos trabajadores - esenciales para nuestra economía- puedan ingresar a los Estados Unidos legalmente y sin correr riesgos físicos
  • Las propuestas que se enfoquen en el reforzamiento del sistema vigente no lograrán más que potenciar la problemática migratoria actual. Por ejemplo, el proyecto de ley Sensenbrenner aprobado en la Cámara de Representantes no tuvo trascendencia alguna en la seguridad de nuestra nación
  • Por el contrario, este tipo de medidas aumenta la presión sobre los trabajadores inmigrantes indocumentados, forzándolos a buscar peligrosas rutas de entrada a los Estados Unidos
  • Esperemos que el Senado y la Cámara de Representantes estén a la altura de la circunstancia y –mediante la aplicación de los enunciados aquí expuestos y de otros que tengan el espíritu de legalidad e integridad con respeto a los derechos humanos- nos aseguren que los Estados Unidos continúe siendo un país de inmigrantes
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