Gran Canaria

Imagina una isla de ensueño y geología volcánica donde todo es posible. Gran Canaria presume de poder ofrecer al visitante unas paradisíacas playas y una orografía y entornos privilegiados que abarcan macizos montañosos, barrancos y acantilados empinados, espacios naturales protegidos como las espectaculares dunas o zonas de especial interés científico.

No en vano, gran parte de la isla ha sido declarada Reserva Natural de la Biósfera. Otras maravillas, como la bondad de su clima, atraen cada vez más a un turismo cosmopolita. Estudios oficiales de prestigio así lo confirman. Por ejemplo, la capital insular, Las Palmas, está considerada la ciudad con el mejor clima del mundo, según pone de manifiesto la Universidad de Siracusa, en Nueva York.

Por su parte, Mogán, en la zona sur, es el lugar de Europa con más días despejados al año. El buen tiempo no se toma vacaciones aquí.

Como destino turístico y vacacional de primer nivel, Gran Canaria cuenta con una vasta oferta de alojamientos, aunque resulta complicado encontrar sitios económicos. Al año la visitan más de dos millones de turistas que buscan acomodo de la mejor manera posible, y esto requiere mucha paciencia.

Existe un buen número de hoteles, apart-hoteles, bungalós, casas rurales, pensiones, apartamentos, hostales o viviendas turísticas. El surtido de hoteles de, por ejemplo, tres estrellas, permite al viajero pasar una noche por un precio medio de 110 dólares en habitación doble. Eso sí, la calidad de los establecimientos está fuera de duda.

Por ejemplo, durante estas fechas, con la celebración de sus espectaculares carnavales, la isla tiene prácticamente plena ocupación. No es el único. A través de la Red se pueden localizar centenares de hoteles en Gran Canaria, de norte a sur y de este a oeste.

Aparte de la capital, otros centros turísticos destacados de la isla son Maspalomas y su bello ecosistema de dunas, la playa artificial de Puerto Rico, el Puerto de Mogán y Meloneras.

El turismo en Gran Canaria es, sobre todo, de playa, aunque en los últimos años ha experimentado un gran auge el rural. Sus casi 60 kilómetros de litorales distribuidos a lo largo de 236 kilómetros de costa convierten a la isla en un pequeño continente en miniatura. Lo mejor para moverse por la isla resulta la opción de alquilar un coche, ya que no es de gran tamaño y la infraestructura del resto de medios de locomoción no está muy desarrollada. De esta forma se pueden visitar los pueblos del interior, en los que parece haberse detenido el tiempo.

Muchos otros visitantes arriban a Gran Canaria también atraídos por la calidad de su turismo de salud. Ya en el siglo XIX era un destino muy apreciado por los efectos beneficiosos que producían las aguas de sus manantiales y fuentes termales.

En la actualidad, la oferta se ha multiplicado con creces: Balnearios, centros de spa y wellness, talasoterapia, masajes, macroterapia, saunas, drenajes, algas, reflexoterapia, barros, arcillas, jacuzzi, baños termales, un sinfín de placer y relax. En la gran mayoría de los propios hoteles de cuatro o cinco estrellas abiertos al turista ofrecen estos servicios. El ocio tampoco escapa al interés del viajero, que cuenta, para pasárselo de lujo, con parques de atracciones y acuáticos. También puede optar por la práctica de deportes en un entorno privilegiado. Los más demandados: submarinismo, surf, windsurf o golf.

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