Metallica en Peru

La bestia rugió más fuerte que nunca. Una de las más legendarias bandas de la historia del heavy desplegó todo su mejor repertorio en el escenario para entusiasmar y abocar al borde del éxtasis a los más de 50.000 peruanos que abarrotaron el estadio de San Marcos el pasado 19 de enero. Metallica sumió a su fiel legión de seguidores en una catarsis musical de la que tardarán años en olvidarse gracias a sus riffs guitarreros y estruendosos acordes, al límite del misticismo más diáfano. “No sé ustedes, pero no creo que Metallica deba esperar otros 29 años para regresar a Lima. Metallica los ama y los veremos pronto”.

Esta afirmación, hilvanada por Lars Ulrich en una enérgica despedida en castellano, uno de los líderes de la banda, expone bien a las claras el apoteósico concierto del que disfrutaron ambos protagonistas, unos sobre las tablas y los otros desgañitados y embriagados por el mejor rock duro que se puede escuchar en directo. Memorable para la torcida peruana. Y es que las cifras no engañan. Casi cuatro millones de dólares recaudó el grupo estadounidense, cifra récord en cuanto a espectáculos organizados en este país suramericano.

Creeping Death, One, Fuel, Harvester of Sorrow, Fade to black, Enter Sandman o Nothing really matters fueron sólo algunas de los dieciséis éxitos que los componentes de Metallica tocaron en un catatónico concierto que llegó a las dos horas de duración. Un repaso a su extensa trayectoria y todo un delirio para los oídos de los allí presentes, originarios no sólo de Perú, sino también procedentes del resto del continente, de países como Ecuador, Bolivia, Uruguay, Argentina y Colombia.

El punto culminante llegó cuando los estadounidenses rememoraron su clásico Master Of Puppets, lo que hilvanó de punta los vellos del público, dando paso a los brincos y al choque de cuerpos al ritmo de la música. El concierto incluyó además, un espectáculo de fuegos artificiales durante el breve receso que tomó el grupo. No es de extrañar este fervor y colosal movilización de almas.

Los fans formaron interminables colas en espera del espectáculo horas antes, e incluso acamparon en las afueras del recinto deportivo los días previos para asegurarse una buena panorámica. Fundado en 1981 por el baterista Lars Ulrich y por el cantante y guitarrista James Hetfield, la formación californiana cuenta en su haber con más de cien millones de discos vendidos por todo el mundo. La banda actual la completan el guitarrista Kirk Hammett y el bajista Robert Trujillo. Por ello es considerada una de las cuatro grandes del thrash metal junto con Anthrax, Slayer y Megadeth.

Tras su paso por Lima, la próxima parada de Metallica dentro su gira latinoamericana Death Magnetic Tour 2010 es Argentina. El estadio de River Plate de Buenos Aires confía en rememorar el éxito que el grupo americano ha tenido en Perú. Por el momento va por el buen camino. Ya ha agotado todas las entradas. Luego le seguirán Brasil, México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela y Puerto Rico.

Parafraseando a Ulrich, la formación ya ha hecho historia en su primera escala, dejando una estela objeto de culto difícil de repetir. Los amantes del buen heavy esperan que no vuelvan a transcurrir tres décadas para volver a verles sobre un escenario en su país.

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