Concierto de Ozzy Osbourne en Lima, Peru

Lima vivió su noche más oscura. Ozzy Osbourne, el “Príncipe de las Tinieblas” ofreció un vibrante concierto a casi 15 mil fanáticos que se dieron cita en la explanada norte del Estadio Monumental.

Un escenario sobrio, totalmente cubierto de negro, era el marco ideal para lo que sería una noche con lo mejor del repertorio del denominado “padre del heavy metal”, quien supo combinar sus clásicos temas como solista con los de su último álbum, Scream; y los éxitos que encumbraron a Black Sabbath, banda con la que se dio a conocer al mundo.

Luego de que los nacionales de Arsenal cumplieran con su performance, a las 21 horas las luces del recinto se apagaron, logrando el ambiente perfecto para que Osbourne, enfundado en una capa negra, hiciera su presentación.
La conexión con sus fanáticos fue inmediata. “Bark at the Moon” rompió los fuegos del concierto y Ozzy comenzó con su show. “Let Me Hear You Scream” fue la siguiente canción en lista y luego vino el primer clímax de la noche, “Mr. Crowley”.

El “Príncipe de las Tinieblas” no dejaba de saltar y arengar al público. Si bien es cierto el físico no le rendía al 100 por ciento, producto de la edad y de la disipadísima vida que llevó desde muy joven, Ozzy se entregaba al máximo a su público y eso es muy meritorio.

El cantante estaba dispuesto a hacer de esa noche una de las memorables en la historia musical de Lima. “I Don't Know” mantenía el fuego encendido y luego vino el primer cover de Black Sabbath, “Fairies Wear Boots”.

“Suicide Solution”; “Road to Nowhere” y “War Pigs”, otra vibrante entonación de Black Sabbath, marcaban el ritmo de un concierto en donde Ozzy demostraba por qué es considerado como una de las figuras más influyentes del heavy metal.

La noche seguía su curso y el concierto ganaba en intensidad. Osbourne se mostraba complacido y retribuía la aclamación del público con espuma lanzada de una manguera colocada en el escenario. Ozzy jugaba, se divertía y les decía a sus fanáticos peruanos lo mucho que los quería. “Shot in the Dark” y “Rat Salad” cerraron la primera parte del concierto.

El cóndor pasa

El padre del heavy metal presentó a cada uno de los integrantes de su banda, especialmente a Gus G, el guitarrista, quien se mandó con un espectacular solo de guitarra que tuvo como ingrediente principal la interpretación de la magistral “El cóndor pasa”. Como era de esperarse, el público se rindió ante el notable músico.

Luego fue el turno del baterista Tommy Clufetos. Sus tambores retumbaron el escenario de un lado a otro. Era el aperitivo perfecto para la sensacional “Iron Man”. Ozzy regresaba con un segundo aire.

Visiblemente emocionado, el vocalista agradeció a su público e hizo una promesa: “Perú, I love you… ¡I will return!” (Perú, los amo… ¡volveré!).

“I Don't Want to Change the World” mantuvo a Ozzy conectado a sus fanáticos, pero fue “Crazy Train”, canción que compusiera junto al inmortal Randy Rhoads, la que hizo que el público iniciara un “pogo” salvaje.

“Coming Home” puso el toque sentimental a la noche, pero de inmediato vino “Paranoid” y la adrenalina volvió a sus elevados niveles iniciales.

El concierto llegó a su fin. Ozzy renovó su promesa: “I will return” y el público le hizo otra: “Te estaremos esperando, Príncipe de las Tinieblas”.

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