Celos enfermizos, celos obsesivos

Los celos no son sinónimo de amor aunque se experimenten en pequeñas dosis. “Sentir un poco de celos es bastante habitual, pero el problema es que el límite entre lo común y adictivo no siempre está bien delimitado y es sumamente fácil terminar siendo una celosa o celoso compulsivo”, asegura la Licenciada en psicología, la argentina Martina Pleyer.

La amenaza externa que origina los celos en algunos casos existe, pero en otros, no. “Es muy importante saber reconocer cuándo el sentimiento que invade a la persona en cierta medida puede justificarse y cuándo no ya que es en este segundo caso cuando se provoca la patología”.

Las personas celosas pueden serlo con la pareja, con los padres, hermanos, colegas de trabajo y amigos. “No hacen distinción en nada y se comportan así desde pequeños. Es normal que ya en la adultez los celos enfermizos que presentan se acentúen aún más”, continúa explicando la profesional.

Señales de alarma:

  • Todo el tiempo se desconfía de lo que dice que hace el otro. Sea una pareja, familiar o amigo
  • Es habitual que una mujer celosa revisa billeteras, bolsillos, teléfonos y agendas en busca de algún dato sospechoso
  • Siempre se está a la defensiva
  • La autoestima baja y la inseguridad son dos características fundamentales en este tipo de personas
  • Dominar y poseer al otro son dos características presentes en esta clase de personas

Las mujeres son más celosas que los hombres. “Esto es así por motivos de inseguridad, de falta de confianza en uno mismo, son más las mujeres que los varones las que tienen problemas de autoestima. Los hombres también experimentan los celos, pero lo expresan más en el terreno de la posesión”, sostiene la especialista.

El caso de Dolores Souza, uruguaya de 32 años, divorciada hace menos de un año es un claro ejemplo de lo que significa sentirse un objeto. “Mi primer marido era muy celoso. Me trataba como un trofeo que le gustaba exhibir. Cada vez que sonaba el teléfono siempre estaba detrás de mí intentando descubrir quién era. Lo mismo cuando salía, tenía que saber adónde iba, con quién y a qué hora iba a llegar. Cuando no estaba en casa se la pasaba llamándome al teléfono. Con mis amigas su relación era fatal. No se toleraban por lo absorbente que demostraba ser. No me permitía conducir y hasta consiguió que dejara de trabajar. Al principio no me daba cuenta, hasta me parecía normal, pero mi vida se iba deteriorando cada vez más y discutíamos por todo. No le gustaba que me vistiera con falda, ni usara colores llamativos. Me sentía con la autoestima por el piso”, confiesa aún hoy angustiada.

Consejos para distanciarse de los celos propios y ajenos:

  • Realizar con la pareja, amigos o familiares alguna actividad placentera. Compartir tiempo es la mejor manera de sentirse incluido en la relación
  • Preocuparse por uno mismo. Realizar algún curso, ocuparse del propio bienestar
  • La práctica de algún deporte es la mejor alternativa para disipar fantasmas y llenarse de buena energía. Los pensamientos positivos son aquellos que mantendrán alejados los sentimientos negativos como los celos y los impulsos indeseados que éstos provocan
  • La terapia familiar o de pareja es una buena opción si se ha llegado a un punto extremo del que es muy difícil recuperarse por los propios medios
  • Hacer una lista de las virtudes de la otra persona y si es una pareja, reconocer los motivos por los cuales se está a su lado. Reforzar las virtudes e intentar solucionar los puntos en discordia resulta favorable no sólo cuando una relación está dañada a causa de los celos
Su voto: Ninguno Average: 3.8 (11 votes)