Diferencias entren hombres y mujeres
Foto cortesía de Julie Kertesz

A lo largo de la historia la mujer ha ido reivindicando gran cantidad de derechos, obteniendo importantes conquistas, buena parte de ellas en la historia reciente del siglo pasado en base a enormes esfuerzos y costos personales muy altos.

El hombre y la mujer en la antigüedad

La mujer fue notoriamente relegada durante largos períodos. Basta remontarnos a la antigua Grecia y se comprueba que era muy común la relación entre hombres, pero no visto como homosexualidad sino como una degradación de la mujer, como si su único fin fuese el de reproducción. Una situación muy usual en la época.

Aprobada por filósofos como Sócrates, Platón, Aristóteles, uno de los casos relacionados con el tema tiene como ejemplo la relación que entabla Aristóteles con Alejandro Magno cuando el filósofo era su mentor. Al ser Alejandro Magno coronado Rey, Aristóteles se aleja pero continúa siendo apoyado económicamente por el flamante rey, quien le da el dinero para poner su centro de estudios frente al monumento a Apolo Liceo, por tal motivo, Aristóteles denomina a su nuevo emprendimiento: Liceo (ya antes Platón había formado su centro de estudios frente al monumento al Dios Academo, poniéndole en honor a éste: Academia). El monarca también le obsequia un zoológico con animales exóticos.

En la Alquimia el hombre y la mujer simbolizan azufre y mercurio.

En la India, Nueva Guinea, Occidente, la cabeza de toro con la figura del hombre entre los cuernos es motivo muy frecuente. Realmente se debe investigar con profundidad a estas culturas, pues que el hombre sea simbolizado con cuernos en la sociedad en que vivimos, no se ve con muy buenos ojos, seguro que a ningún hombre de hoy le gusta que se le asocie con los cuernos.

El hombre y la mujer en la ciencia y arte

En la esfera antropológica, la mujer corresponde al principio pasivo de la naturaleza. En simbología la mujer suele aparecer asociada a animales: con forma de cisne en la mitología celta, como la diosa egipcia Sekmet -caracterizada por su destructividad- con cuerpo de mujer y cabeza de león. Esta última seguramente hará recordar a los hombres a alguna novia malhumorada o peor aún, a la nunca bien ponderada suegra.

Simbólicamente también las mujeres se asocian al aspecto de las aguas y del inconsciente. Así se ha visto a hombres “arrojarse al agua” por una mujer, y con respecto al inconsciente, habría que ver si inconsciente no es también aquel que puede acercar a ella.

El hombre y la mujer en el hogar

Mientras que la mujer mes a mes siente con dolor su fertilidad, a través de los dolores menstruales, el hombre por su parte mes a mes sufre con dolor la incertidumbre de no saber cuánto es lo que le costará el dolor de ver recuperada a su mujer al pagar las tarjetas.

Al quedar la mujer embarazada, inmediatamente debe comenzar con los cuidados especiales para no correr riesgos. Los hombres cuando llegan a comprometerse, tienen que cuidarse de no hacer "payasadas" para no correr el riesgo de ser expulsado de la casa.

La mujer siempre asume un rol más protagónico en el cuidado de los hijos, aún cuando se ha caído aquel paradigma del hombre que mantenía el hogar. Hoy generalmente trabajan a la par, o en algunos casos los hombres se constituyen en los llamados dueños de casa, aunque la mujer siempre es más activa ya que cumple una función más ajetreada como madre y como de los cuidados del hogar.

Cuando hay separaciones de parejas, los hijos suelen quedar con la madre, mientras los padres deben cumplir su parte con pensiones alimenticias. Esto es todo un tema, pues por despecho pueden generarse malas actitudes de ambas partes, como la de no querer dar lo que corresponde por suponer que ese dinero llevará otro destino o también a pedidos desmedidos. Es un juego de amor – odio, muy unidos unos de otros.

El amor entre hombres y mujeres

El amor es complejo, sin embargo, es el eje esencial del espíritu del hombre y la mujer, es lo que mueve todo. Con amor se hacen las grandes obras, con amor se construyó la torre de Babel, leído al revés dice Lebab, que en hebreo significa: Amor.

La historia de hombres y mujeres es obra del amor, dos torrentes de fuego que se entrecruzan, se buscan, atraen, se encuentran, se separan y finalmente ante una causa superior, todo eso pasa a un segundo plano.

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