Cambiar o adaptar

¿Quién no ha pensado alguna vez que su pareja era “dispareja”?... Es habitual realizar comparaciones, comparaciones que por otra parte no son objetivas ya que se realizan en base a lo que otras parejas dejan ver en sus relaciones sociales que, habitualmente, no tiene por qué corresponderse con la realidad de su convivencia.

Pero está bien… supongamos que sí, que existen parejas que son muy felices. De nuevo chocamos con el término felicidad como un todo en la vida. Sentimos, al nombrar a la perseguida “felicidad” que, si existen parejas felices eso significa… ¿siempre están de acuerdo?.. ¿sus biorritmos siempre están equilibrados y en sintonía?... ¿evolucionan de la misma forma y con la misma rapidez o lentitud?... no, significa exclusivamente que se complementan y se potencian el crecimiento mutuo.

¿Qué es una pareja?

Por regla general, se entiende por pareja la unión de dos personas que se relacionan por analogía o semejanza. El término dispareja, hace referencia precisamente a lo contrario. Parejas que son contrarias en su forma de ser, su escala de valores y su personalidad, hasta un nivel en el que puede resultar imposible la convivencia.

En términos coloquiales, el concepto "dispareja" se utiliza para referirse a personas con rasgos físicos diferentes, una mujer alta y un hombre bajo, un hombre alegra y sociable y una mujer tímida y parca en palabras. Sin embargo, existe una acepción del término "dispareja" que hace referencia a su convivencia, a cuantas creencias, valores y visiones de los diferentes estados de la vida comparten.

Los primeros encuentros, claves para el futuro

Si nos referimos a los intereses en común y a aquellos rasgos de la personalidad que suponen un complemento para el otro y viceversa, se deben tener en cuenta los primeros momentos del conocimiento. Es cierto que la pasión y la seducción son los protagonistas de los momentos iniciales en cualquier relación y, no es fácil en este período tomar conciencia de lo realmente disparejo que se puede llegar a ser.

Sin embargo, aún en esos momentos iniciales, se producen señales a las que es conveniente prestar atención, las conversaciones iniciales aportan las pautas sobre el tipo de persona que tenemos delante y cuánto aporte emocional –seguridad, compromiso, compañerismo, visión común, proyecto de vida- podemos esperar o entregar.

Las cosas cotidianas, las señales más visibles

Durante el período inicial, hechos como el tipo de película que ver, los libros que les gusta leer, los lugares que desean visitar, la visión frente a la profesión del otro, los gustos alimenticios, política, religión, creencias, visión de la paternidad, administración de la vida, etc.… son pequeñas señales que pueden, si se les presta atención, marcar las pautas sobre la convivencia futura y sobre cuanto de la disparidad implícita y explicita de su relación podría, efectivamente, afectar a la convivencia o, bien llevada, serviría para alimentarla y potenciarla.

Un poco de racionalidad a las emociones

Si bien es cierto que el amor se asocia indivisiblemente a las emociones, es cierto también que conviene prestar atención a las señales que percibimos. Aportar un poco de racionalidad al amor puede ser la delgada línea que separe el éxito en su vida en común con el fracaso más estrepitoso al poco tiempo de convivencia, una situación muy desagradable para los protagonistas, siempre considerado como un fracaso vital, y para los hijos, en caso de existir, que son los más damnificados por una ruptura.

Conclusión

Preste atención a las señales que percibe, intereses comunes, creencias similares y proyectos de vida con bases sólidas y valores compartidos, son la clave de una pareja que, aunque dispareja en apariencia, consolidada y sólida.

Y, para terminar, la apertura es fundamental para convertir las debilidades en fortalezas, también en el ámbito emocional. Siempre bajo la premisa básica de una base sólida y compartida, nunca pretenda cambiar la forma de ser de su compañero, es precisamente en la diversidad donde se produce el aprendizaje y el crecimiento mutuo. Abra su mente a una forma de ser distinta y… nunca olvide que se enamoró sin que existiera “eso” que ahora se ha empeñado en cambiar.

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