Pareja en infidelidad

La monogamia es una construcción cultural en la que la fidelidad está implícita. Sin embargo, cada pareja establece sus pautas y hace sus acuerdos dentro de los cuales define que sí y que no está permitido. En este marco, existen parejas abiertas que son swingers o que aceptan que sus compañeros tengan relaciones con otras personas, por lo que permiten la infidelidad en determinadas circunstancias. Una de éstas es la de los permitidos en la pareja, un acuerdo entre ambos, en el cual aceptan un permitido al otro con el que ser infieles y eso no cuenta como infidelidad o es una “infidelidad legal”.

El psocólogo argentino Gabriel Genise dice al respecto:

…los jóvenes se permiten pensar la idea de que tal vez sea muy complicado estar con alguien para toda la vida, por lo que intentan escapar o buscar alternativas al deseo sexual. Estas parejas tienen en claro que ellos se aman pero ambos habilitan que cada uno tenga relaciones con quien quiera, como quiera, cuando quiera, pueden tener múltiples parejas pero siempre y cuando ellos sean la pareja central. Es complejo pensarlo en una sociedad como la nuestra, pero no es menos cierto que esto existe.

Acuerdo entre dos

La tendencia de entender a la pareja de modo más libre, como una pareja abierta, es más común entre los jóvenes (veinteañeros y treintañeros) que no desean ataduras ni compromisos irrompibles. En este sentido, puede ocurrir que realicen acuerdos previos en los que conversen con respecto a las reglas en la pareja y acepten estos “permitidos”. Muchas veces ello incluye un contrato de palabra al comienzo de la relación, cuando recién se están conociendo, y a medida que la cosa avanza las reglas se modifican. Otras, se acuerda que en esos permitidos no se involucren sentimientos, sean sólo sexo. Y existen casos, en los que pactan no contárselo al otro, mientras hay quienes deciden sí hacerlo. Todo depende de cada pareja y de sus propios acuerdos.

La sexóloga puertorriqueña Alessandra Rampolla dice sobre el tema de la pareja abierta:

No hay fórmulas ni recetas para ello, pero es el momento para hablar de aquellas cosas que les podrían molestar o que consideran una transgresión, porque una relación abierta también tiene sus límites.

La psicóloga y sexóloga argentina Cecilia Borghetti explica sobre el tema:

Hay una regla de oro al entrar en este tipo de juego amoroso y es mantener una comunicación fluida y sincera. Esto incluye establecer un pacto de confianza donde esté delimitado lo que sí está permitido y lo que no. Por ejemplo, no enamorarse de esa otra persona (aunque a veces es un arma de doble filo porque puede ser inevitable). Las reglas las pone la pareja.

Los permitidos en el cine

Existe una comedia romántica argentina de 2016 titulada “Permitidos”, en la cual los protagonistas, una pareja joven, realizan un acuerdo de tener cada uno su permitido. Pero en este caso, los permitidos son personas famosas, celebridades. Con la idea de que van a ser inalcanzables, no lo cuentan como infidelidad y ambos aceptan. Sin embargo, la cosa se complica y aparece el conflicto en la pareja, cuando realmente a cada uno se le da la oportunidad de conocer a su permitido.

Esta película, a modo de comedia, intenta mostrar que en algunas ocasiones por más que se realicen acuerdos previos muy claros, en los que se establezcan límites bien definidos, es muy difícil limitarse a lo estrictamente sexual y no involucrarse sentimentalmente.

El filósofo argentino Darío Sztajnszrajber explica sobre este punto:

Nos acostumbramos a un formato de pareja que potenció la idea del acuerdo, tranquilizante y segura. Sin embargo, siempre está en crisis, porque el amor tiene que ver con el otro, no con uno mismo. El permitido implica un acto de despojamiento del otro como propiedad. Pero también implica salir de un esquema normativo para meterte en otro esquema normativo. El problema del amor es la norma. Y el amor es lo que va más allá de la norma.

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