pareja enojada

“Necesito un tiempo” es una frase cliché, en general, se asocia con la antesala del fin de una relación de pareja. En muchos casos, cuando a uno de los miembros le falta valentía para decir que quiere separarse, recurre al pedido de tiempo. Lo usa como una forma de amortiguar, de dilatar el final, hasta que ese tiempo y esa distancia sean por si mismos los encargados del cierre. Cuando la separación temporal es de común acuerdo, puede ser efectiva para analizar en perspectiva los conflictos y decidir qué es lo mejor para la pareja. Es así, que existen algunos expertos en relaciones amorosas que aconsejan a sus clientes tomarse un tiempo antes de decidir separarse definitivamente, para evaluar pros y contras. Esta pausa en algunos casos es positiva y las parejas luego de ese periodo de impasse vuelven a estar juntas y mejor que antes. En otros se separan, pero habiendo intentado antes una reconciliación y en ambos casos salen fortalecidos de dicho proceso.

Brian Doss, profesor de psicología de la Universidad de Miami y experto en relaciones de pareja señala al respecto:

El divorcio es una decisión muy compleja y muy importante, por lo tanto, cuando más información tenga la pareja sobre ella, podrá hacer una elección más adecuada.

Una separación temporal puede permitir a la pareja entender mejor los cambios que el divorcio provocaría en sus vidas: el colegio de los niños, las finanzas.

En ese tiempo la pareja tendrá la oportunidad de analizar más detenidamente si realmente quiere acabar la relación.

Y eso es especialmente importante cuando la decisión de pedir el divorcio ha sido visceral y se ha tomado de forma rápida, como ocurre, por ejemplo, tras muchos casos de infidelidad.

Mary Ann Martínez, consejera profesional especialista en terapia sexual y de pareja, cuyo desempeño profesional lo lleva a cabo en Puerto Rico, señala sobre la separación temporal:

Separarse es un arma de doble filo. A veces ayuda a que las aguas bajen de nivel. Otras, es todo lo contrario: uno o ambos pueden expresar que se sienten muy bien, como si se quitaran un peso de encima.

Separación temporal de mutuo acuerdo

Lo ideal, para que funcione la separación temporal es que sea de mutuo acurdo, entonces ambos deben coordinar algunas cuestiones para que ese tiempo separados sea realmente fructífero y tenga sentido.

  • Pautar plazos: proponer un determinado período de tiempo para que dure la separación, que no debe ser ni muy corto ni demasiado largo. Uno muy breve no permite tomar la suficiente distancia y perspectiva para analizar, reflexionar y recapacitar sobre los conflictos que impulsaron la separación. Uno indefinidamente largo, puede traer como consecuencia el adaptarse a la nueva realidad y en tanto boicotear el retomar la relación. Según la terapeuta matrimonial Sharon Gilchrest O’Neill, de Mount Kisco, Nueva York, el tiempo de separación temporal ideal sería de unos seis meses.
  • Comprometerse a la reflexión: reflexionar sobre los conflictos que causaron la separación. Esa es la idea de ese tiempo, trabajar en favor de cómo superarlos.
  • Pautar cómo será el contacto durante ese tiempo en caso de existir hijos: cuando hay hijos el contacto es inevitable. Por ello, lo mejor es establecer de antemano cómo serán esos encuentros, en qué marco, qué contexto y demás.
  • Coordinar cómo van a manejar la información con los demás: a quienes se les va a comunicar la decisión; cómo se le va a decir a los hijos (cuando los hay); pedir discreción y evitar opiniones y consejos de terceros.
  • Acordar si en ese tiempo se pueden tener nuevas relaciones con terceros: pueden existir casos en los que algunas parejas puedan acordar mantener relaciones durante ese tiempo y otras que no y en ambos casos es fundamental el respeto por lo acordado.
  • Al respecto Mary Ann Martínez, dice:

    La separación no es irse a tener vida de soltero un rato para luego regresar.

  • Buscar apoyo profesional: un terapeuta de pareja para que acompañe el proceso, que plantee una perspectiva desde afuera y funcione de mediador.

Al retomar la relación

Isabel Menéndez, psicoanalista española, autora del libro “La construcción del amor” explica al respecto:

Es fundamental que durante el tiempo que ha durado la ruptura “ambos hayan hecho un trabajo personal y constructivo. Si intentan volver estando en el mismo punto personal en el que lo dejaron, es muy probable que no funcione.

Reconocer en qué fallan, cuáles son los errores o cosas que molestan al otro para poder modificar y avanzar. Martínez dice al respecto:

No necesariamente será 50/50, pero siempre en las situaciones conflictivas (salvo cuando hay abuso), uno se alimenta de otro. Parte de la reconciliación es entender en qué estoy contribuyendo, porque no se puede corregir lo que no se reconoce.

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