Lecciones fundamentales que los niños nos enseñan

Enroscados en nuestro mundo de adultos, preocupados por el trabajo, la pareja, y el dinero, en ocasiones, no nos damos cuenta de que las lecciones más importantes y sencillas de la vida están muy cerca: en la mirada de nuestros hijos, en sus juegos, en su cariño.

Vuelva a despertar a su niño interior y aprenda lo mucho que la simpleza de los niños puede enseñarle.
A continuación presentamos interesantes lecciones que esta vez recorren el camino inverso, es decir, van dirigidas de parte de los hijos para sus padres:

  • Hay que preguntar cuanto sea necesario para sacarse todas las dudas
  • Si te aburres de estar con alguien es mejor irse a casa antes que quedarse con cara de enojo
  • Hay que ser bueno y educado con los demás
  • Hay que intentar estar contento
  • Hay que divertirse cuánto sea posible
  • Hay que ser fiel a los amigos y no mentirles
  • Es importante jugar en el tiempo libre
  • Hay que ahorrar dinero antes de comprar algo nuevo
  • Siempre hay que decir la verdad
  • Hay que mover el cuerpo cuanto sea posible, quedarse quieto y sentado es aburrido
  • La imaginación permite creer en sueños imposibles y mantenerlos vivos todo el tiempo
  • Nunca jamás le pegues a nadie, puedes lastimarlo mucho
  • Siempre hay que pedir perdón
  • El exceso de comida o de gaseosa provoca dolor de estómago
  • Siempre hay que golpear la puerta antes de entrar a un sitio
  • Hay que aprender a decir siempre: permiso, por favor y gracias
  • Hay que aprender a escuchar y prestar atención a lo que hablan los demás
  • Ver una tormenta por la ventana es mucho más divertido que ver la televisión. Incluso es mejor mojarse un poco bajo el agua

Lo bueno y simple, doblemente bueno

Las lecciones detalladas con anterioridad pueden parecer sumamente sencillas a ojos del lector, sin embargo, si al leer aunque sea una de ellas tuvo la sensación de que había olvidado algo importante, la lección funcionó.

Analicemos algunas de las lecciones que los niños nos enseñan, y dado que es bueno preguntar, hagámoslo:

  • Respecto de ser bueno y educado con los demás, ¿eres educado frente a un problema de tránsito o cuando en una oficina no te dan lo que quieres? ¿Eres bueno y jamás tratas de aprovecharte de los otros?
  • Respecto de que hay que divertirse mucho, ¿cuántas veces al día sonríes? ¿Intentas estar alegre a pesar de los problemas?
  • Respecto de ser fiel a los amigos y no mentirles, ¿no es preferible decir que no tienes ganas de salir antes que inventar una enfermedad o la visita de un familiar? ¿Has dejado un poco a tus amigos de lado por estar con tu novia?
  • Respecto de que siempre hay que decir la verdad, ¿no es más simple decir lo que sientes en lugar de inventar una anécdota? ¿Estás bien manteniendo un romance extramatrimonial o tal vez existe la posibilidad de que lo hables con tu esposa y ella te diga que tampoco es feliz?
  • Respecto de no golpear a nadie, ¿piensas que se soluciona algún problema por medio de los golpes y la violencia física o psicológica?
  • Respecto de que siempre hay que pedir perdón, ¿te has disculpado a lo largo de tu vida por las cosas que has hecho mal?

Conclusión

Las lecciones de los niños no hacen recordar quiénes éramos, nos hacen dar cuenta de que fuimos quebrando reglas, valores y creencias a lo largo de los años.

Si claro... las circunstancias nos van llevando por caminos insospechados, pero, ¿es imposible ser fieles a nosotros mismos? Sea como sea que ocurran las cosas, siempre existe la posibilidad de hacer las cosas bien o mal, y casi siempre (excepto circunstancias extraordinarias), podemos elegir y decidir voluntariamente al respecto.

Tal vez, si a diario recordáramos estos simples y limpios pensamientos infantiles, si a diario fueramos más honestos, educados, alegres y bondadosos, el mundo sería un escenario completamente diferente, y tanto mejor funcionaría con nosotros como protagonistas.

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