Mitos sobre la infidelidad

Hay un dicho popular que versa: "De la muerte y de la infidelidad nadie se salva", y mitos como estos hay muchos. Nadie duda de que la infidelidad existe y es practicada tanto por hombres como por mujeres en similares porcentajes. Sin embargo, muchas personas se preguntan porque sucede, si hay excepciones del caso, que tipo de problema expresa este comportamiento y muchas dudas del estilo.

A fin de hablar con un poco de verdad acerca de un tema que le quita el sueño a más de uno, profundizaremos en el fundamento de los mitos más populares sobre la infidelidad.

Todo el mundo es infiel

Es una afirmación muy común la que asegura que todas las personas son infieles. Sin duda que hay muchas personas que lo son, pero seguramente también hay un grupo de gente que es fiel. La mayoría de los humanos son educados para insertarse en una estructura de pareja monógama, sin embargo, todas las personas casadas o en pareja, siguen deseando a otras personas, es decir, la fidelidad no es natural, es adquirida. Más allá de esto, vale destacar que hay una gran diferencia entre el deseo y la concreción. Finalmente, muchas personas son infieles, pero otro gran grupo es fiel.

Las personas son infieles cuando no están enamoradas

Es una justificación sumamente común, sin embargo, no siempre es verdad. En muchas ocasiones el matrimonio o pareja está pasando un buen momento cuando la infidelidad sucede. Estar enamorado de alguien no significa que el deseo de tener sexo con otras personas desaparece, este deseo es natural en el ser humano y nunca se apaga.

Claro que la situación se complica cuando nos dejamos llevar por este deseo y lastimamos a otra persona, dado que la infidelidad no sólo implica sexo, sino también falta de honestidad. Los swingers, por ejemplo, disfrutan del sexo con otras personas y no consideran que exista infidelidad dado que lo hacen de manera abierta.
Hay muchos asuntos en juego y cada persona es un caso diferente, pero tal vez el hecho de sentirse obligado a la monogamia, es lo que lleva a alguien a ser infiel.

La infidelidad revive al matrimonio

En algunos casos, la infidelidad despierta de una especie de letargo a la pareja y puede servir para que algunas cuestiones cambien. Sin embargo, esto no siempre funciona así: muchos matrimonios o parejas han roto por una infidelidad y han terminado sumamente lastimados. La mayoría de los juicios de divorcio comienzan por una causa: la infidelidad.

Que un hombre sea infiel es culpa de su esposa

Esta es otra justificación muy común: si el hombre es infiel es porque su esposa no lo satisface, no lo entiende, no es bonita, etc. Nada más lejos de la realidad, se trata sólo de una justificación fácil y una forma de evadir la propia responsabilidad.

Puede que una persona no haga feliz a su pareja, sin embargo, una persona no puede hacer infiel a su pareja. Si una pareja no es feliz, pues debería separarse. Si una pareja no desea separarse y quiere tener relaciones sexuales con terceros, pues debería hablarlo y llegar a un acuerdo. Hay que aprender a comunicarse y también a controlarse, a pensar y a decidir como adultos, no como animales. Lo queramos o no, las consecuencias siempre estarán al final de cada decisión.

Es mejor no saber acerca de una infidelidad

Es una decisión que suelen tomar algunas personas: aunque se dan cuenta de que su pareja les está siendo infiel, prefieren no preguntar, no enterarse. Pues no es nada recomendable recurrir a esto, dado que las fantasías comienzan y se multiplican. La verdadera chance de recuperar un matrimonio o pareja, es cuando la infidelidad sale a a luz, porque por más que duela, se estará hablando honestamente.

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