Justin Timberlake pasado de copas

No es secreto que con unas “copitas de más” la gente es más “bonita”, o como dice el dicho popular: “No es fe@, falta más cerveza”. Un reciente estudio realizado por la Universidad de Roehampton, en Londres, determinó que las personas cuando beben pierden la capacidad de detectar la simetría en los rostros, lo que hace que distorsionamos la realidad.

Este estudio fue recogido por el canal científico Discovery, quienes tras un examen de alcoholemia a un grupos de jóvenes confirmaron el resultado de este singular estudio. Veamos a continuación por qué el alcohol nos hace ver guapos.

El alcohol engaña a los ojos (El camino del alcohol)

No es nuevo que el alcohol trastoca nuestros sentidos, y uno de ellos y quizá el más importante al momento de apreciar la belleza es la visión. Es por eso que las personas que están borrachas no logran ver bien y por lo tanto no procesar bien las imágenes reales.

El camino del alcohol es directo y contundente, entra por la boca, pasa por la garganta hacia el esófago, ingresa por el duodeno e inicia su recorrido por el intestino delgado en donde el cuerpo empieza a absorber el alcohol, que llega al torrente sanguíneo que rápidamente hace contacto con el cerebro, al llegar ahí automáticamente hace que bajen los niveles de colina, sustancia química que transmite las señales alrededor del cerebro.

Al suceder este simple pero a la vez complejo recorrido, se logra una supresión de actividad en la parte frontal del cerebro, lo que hace que el individuo tome más riesgos (por eso los borrachos son más valientes); además este proceso hace que aumente la producción de dopamina (neurotransmisor vinculado con el placer y el deseo), lo que hace que se quiera beber más alcohol.

Ya en esta parte del proceso se han perdido muchas inhibiciones, el alcohol afecta el lóbulo occipital, que es el área del cerebro encargada a la interpretación de las imágenes. Ya en estado de ebriedad (borracho) es difícil concentrarse en un objetivo aislado, como un rostro, lo que hace muy difícil descifrar el atractivo real de una persona.

En resumen el alcohol hace que perdamos o se reduzca (depende cuánto bebemos) la capacidad de ver la realidad, somos presas de la dopamina y principalmente busquemos contacto sexual, perdiendo casi todos “parámetros universales de la atracción”. Resumiendo todo en una frase: “Con el alcohol todos somos guap@s

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