Practicar deportes

Mens sana in corpore sano. Como ya se presuponía en la Grecia clásica, la práctica de ejercicio es fundamental para regular la actividad cerebral y funcional de todo ser humano. Todas las personas deben incorporarlo a sus hábitos de vida. Y cuanto antes mejor. No importa ni la edad, ni el sexo, así como tampoco la condición física. Se trata de adecuar el deporte a la capacidad y a los gustos de cada uno. Un chequeo médico previo es el mejor seguro de vida para evitar posibles riesgos. Para llevar a cabo esta tarea, se pueden practicar deportes de todo tipo o realizar ejercicios físicos adecuados según la edad.

En el caso de personas mayores resulta necesario que el deporte se ejecute bajo supervisión médica para prevenir posibles efectos secundarios negativos. También es importante incidir en el aspecto lúdico. Las actividades que no resultan placenteras suelen ser abandonadas al poco tiempo de su inicio y pueden alejar definitivamente a la persona de la práctica de ejercicio físico.

Como todo tiene un origen, se debe edificar la casa por los cimientos. Inculcar hábitos saludables en la infancia resulta más sencillo que eliminar los malos hábitos en la edad adulta. Los menores que practican actividad física de forma habitual tienen menos propensión a padecer en un futuro obesidad, osteoporosis y enfermedades cardiovasculares. Asimismo, es la mejor forma de alejar a los jóvenes del consumo de drogas y de habituarles a llevar una alimentacion equilibrada.

La actividad deportiva debe adecuarse a la edad, constitución física y preferencias de los más pequeños. Por ello, deviene fundamental resaltar el carácter lúdico del deporte, que el niño o adolescente lo vea como un juego y no como un sacrificio. Fútbol, atletismo, balonmano, ciclismo, baloncesto, patinaje y natación son modalidades que ayudan a su crecimiento y al correcto desarrollo muscular y óseo.

El rendimiento físico de los seres humanos comienza su declive a partir de los 35 años de edad. Es en esta etapa, debido a las obligaciones laborales y familiares, cuando menos tiempo se tiene para hacer deporte. Pero hay que organizarse la agenda como se pueda, porque la salud nos va en ello: Previene de enfermedades cardiovasculares y ayuda a mejorar y tratar los dolores de espalda, un problema de salud que afecta al 80% de la población. Y sobre todo ayuda a perder peso con la quema de calorías.

Más vale tarde que nunca

Aunque se haya superado la cincuentena, todavía se está a tiempo de disfrutar de los beneficios del deporte. Las personas con más edad deben animarse a mover el cuerpo, siempre de forma personalizada y con visita primero al médico con el fin de evitar riesgos.

El mejor deporte para ellos

El paseo diario a paso constante, la natación o actividades como el baile. Es a partir de esta edad cuando el organismo pierde una media de tres kilos de masa muscular por década. El ejercicio aeróbico fortalece los músculos y los hace más flexibles; puede combinarse con ejercicios estáticos, como las pesas, para prevenir la osteoporosis, ya que retrasa las pérdidas de calcio.

Y tan importantes son los beneficios físicos como los psíquicos. Practicar ejercicio ahuyenta la depresión, eleva la autoestima y potencia el rendimiento intelectual. Hacer deporte es también invertir en salud. Sin duda, quien lo lleva a cabo con ganas e ilusión, sin desistir a las primeras de cambio, nota una mejoría a todos los niveles: Tendrá más energía, le desaparecerá la fatiga, reforzará su defensa, tendrá la mente más ágil y conciliará mucho mejor el sueño.

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