La risa

Si bien es cierto la risa sale del cerebro, este manda un sinfín de instrucciones y envía señales a docenas de músculos y glándulas a la vez. Según muchos científicos, todo el proceso de la “risa” es estereotipado: cada persona puede hacer ruidos y gestos distintos, reír a distinta intensidad y tener un sentido del humor propio, pero las instrucciones que el cerebro envía durante una carcajada son una receta que sigue con precisión. Y esto es lo que le ocurre a nuestro cuerpo cuando reímos.

A la cara

Al reír. son 15 los músculos pequeños que nos dibujan el gesto en la cara. El aumento de la circulación en la zona quizá nos ruborice y nos dé un resplandor de felicidad.

A los ojos

Si la risa es lo bastante fuerte, puede humedecernos los ojos; a veces lloramos de alegría por tanta risa. Según estudios, el llanto, ya sea de felicidad o de tristeza, mitiga los efectos del estrés.

A la boca

Desde luego tenemos que abrir la boca y muy bien los labios para emitir los estallidos rítmicos de aire vocalizando que nos hace hacer una buena carcajada. El doctor Lee Berk y otros, al analizar la saliva de pacientes que acaban de reír, observaron que contenía mayores concentraciones de inmunoglobulinas, sustancias con las que el cuerpo combate enfermedades. Otros estudios han encontrado una mayor concentración de linfocitos T en la sangre, lo cual hace pensar que la risa estimula la función inmunitaria.

En la voz

Los órganos vocales tiene que hacer un gran esfuerzo para producir los tonos agudos de una carcajada. El diafragma, un fuerte músculo situado debajo de los pulmones, succiona aire para llenarlos y en seguida los expulsa a través de la laringe para producir la risa. Una carcajada enérgica es toda una sesión de ejercicios para este sistema, pues exige tanto esfuerzo y volumen como un grito. Además, el aumentarlo de ritmo respiratorio oxigena la sangre.

En los vasos sanguíneos

Al reír, el ritmo cardíaco y la presión arterial se incrementa durante breves periodos (sobre todo si reímos y jugamos a forcejear). Estos signos vitales aumentan poco a poco, incluso cuando reímos al ver una película cómica aunque estemos sentados. Además de los posibles beneficios inmunitarios, la risa parece ayudar a los diabéticos a mantener controlada la concentración de glucosa en la sangre.

En un estudio reciente, el cardiólogo Michael Miller, de la Universidad de Maryland, investigó el efecto de la risa sobre la capa más interna de los vasos sanguíneos (el endotelio), y en efecto, hasta esa parte del cuerpo produce sustancias químicas benéficas cuando se dilata y dañinas cuando se constriñe.

Miller colocó un brazalete de presión a los sujetos del estudio y los infló para limitar su circulación durante algunos minutos, entre tanto los sujetos un día veían una escena de una película estresante y otro una escena de una comedia. Después de cada escena, Miller les quitaba el brazalete a los sujetos y observaba con un ultrasonógrafo los vasos sanguíneos para ver si se habían dilatado o constreñido. De manera muy notoria, los vasos se dilataban después de la película cómica y se contraían después de la película estresante. La dilatación de los vasos produce produce sustancias como el óxido nitroso (no óxido nitroso o gas hilarante) que reduce la formación de cuágulos y la inflamación. La contracción vascular, en cambio hace circular hormonas del estrés, como el cortisol, que favorecen a la coagulación y con el tiempo pueden descartar enfermedades cardiacas.

La risa alivia el dolor

La risa tiene un efecto analgésico tanto en extremidades como en el cerebro, y quizá también aumenta la tolerancia al dolor. En 1987 la psicóloga Rosemery Coga, de la Universidad Tecnológica de Texas, usó un brazalete de presión para estudiar estos efectos. Un grupo de sujetos que vio una actuación cómica durante 20 minutos soporto un brazalete más apretado que quienes vinieron un video informativo a no vieron nada.

La risa es un ejercicio grato y eficaz

Una sonora carcajada puede hacernos doblar el cuerpo y tensar los mayores grupos musculares durante varios minutos, lo que llevóa Lee Berk a concluir que la risa es un ejercicio o como él prefiere llamarlo: “un jogging interior”. El ritmo cardiaco y la presión arterial aumenta cuando reímos, y después disminuye por debajo de lo normal, tal como ocurre con el ejercicio. Berk asegura que la risa quizá sea el ejercicio ideal para las personas mayores o enfermas que no pueden salir a correr tres kilómetros al día.

Según Provine, William Fry, uno de los primeros investigadores de la risa, observó que elevar su ritmo cardiaco tanto como una buena carcajada le exigía ejercitarse durante 10 minutos en una remadora. Este hallazgo podría hacer que millones de personas consideren la posibilidad de dejar el gimnasio para ver más películas cómicas.

Sólo queda concluir diciendo que: Ha reír más que es sinónimo de más salud...

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