¿Niños hiperactivos o niños índigo?

Nos adentramos en un delicado terreno en el que dos constantes de pensamiento complementarias, divergen hacia lugares opuestos y nos arrojan informaciones contradictorias incluso, a lo que es habitual. Estamos hablando de dos conceptos, tácitamente relacionados pero explícitamente opuestos, como son la hiperactividad y el concepto de niño índigo.

Nos tenemos que remontar al inicio de este ciclo histórico floreciente -que ha dado paso a la crisis global- ese período en el que las generaciones activas, las que se iniciaban en esta tarea de ser padres, tan compleja y apasionante, en ese deseo de “cambiar las cosas” descubrieron nuevos caminos y nuevas tendencias y, lo que antes se denominaba “niño hiperactivo” y se trataba con medicación fortísima que anulaba los instintos, las emociones y el desarrollo natural de los niños, pasó a ser un asunto metafísico y se denominaron niños índigo.

Obviamente dejaron de ser “niños anormales y medicados” y pasaron a ser niños alabados, niños que era un “orgullo y un honor” conocer. Se les comenzó a tratar de forma distinta, argumentando que eran “mensajeros”, almas evolucionadas por las vidas anteriores y que venían a salvarnos, a enseñarnos a crecer, a ayudarnos a evolucionar.

El ciclo seguía floreciendo y, para los niños índigo todo fueron beneplácitos. Ligados íntimamente a las teorías del Feng Shui, las habitaciones de los niños índigo eran privadas y sin ruido excesivo, alfombras esponjosas y fibras naturales. Espaciosa y sin colores fuertes, sin luces fluorescentes y con acceso al jardín.

Y, en el colegio, todos aprendían de un niño índigo y se sentían orgullosos de tenerlo a su lado.
La hiperactividad dejó de tener sentido y, el crear una burbuja de bienestar para los niños índigo derivó en una mini explosión, que puso de manifiesto que de nuevo, al igual que con los límites y la formación, ningún extremo es bueno.

Sea cual sea la teoría que le guste más, tanto si su hijo es un niño hiperactivo que capta y aprende mientras realiza otra actividad, generalmente física, lo que impide completamente la concentración, si no puede estar quieto más de 5 minutos y, si le gusta más estar despierto que dormido, como si es un niño índigo que está tan avanzado que no requiere una concentración total para aprender porque está aquí por otro motivo.

Si la forma de ser especial, vital y dinámica de su hijo le lleva a vivir sus propios procesos de aprendizaje y evolución y siente que aprende con su hijo, tanto si se da un caso o el otro, las recomendaciones son siempre las mismas.

Establezca rutinas que aporten equilibrio a su hijo

  • Seleccione ambientes tranquilos sin demasiado estímulo sonoro
  • Deje que elija su ciclo más cómodo y establezca rutinas que pueda realizar por si mismo de forma autónoma
  • Permita que escuche música suave y fije períodos de tiempo cortos para realizar una misma actividad, como por ejemplo estudiar
  • Reconozca sus méritos, premie con amor cuando proceda y restrinja con el mismo amor cuando la situación se haga necesaria

Establezca unas normas básicas de convivencia, basadas en la escala de valores y principios por los que se rige su familia y haga que no sea necesario recordarlo todo el tiempo, dicen que los niños Índigo son leales, comprometidos y muy familiares, personalmente creo que Índigo o hiperactivo, cuanto más amor reciban más herramientas tendrán. Y eso ya es algo especial, una enseñanza de vida, de los niños a nosotros, pero también viceversa, no olvidemos nuestro rol de padres y madres.

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