, los hombres cuentan con la capacidad de ser padres en cualquier momento de sus

Existen muchos motivos por los que un hombre puede decidir ser padre habiendo llegado a los 50 años. Un nuevo comienzo tras una ruptura o el fallecimiento de su esposa anterior, una vida previa en la que no se dio la instancia necesaria para ser padre antes, obligaciones profesionales, o simplemente la falta de ganas.

Biológicamente, a diferencia de las mujeres, los hombres cuentan con la capacidad de ser padres en cualquier momento de sus vidas, siempre que su organismo permita las relaciones sexuales satisfactorias.

Pero, ¿cuales son las connotaciones psicológicas derivadas de una paternidad tardía?

Aparentemente y, según los expertos, la diferencia de edad puede ser uno de los aspectos más negativos de esta decisión, sin embargo, las experiencias de padres tardíos demuestran que la tranquilidad y madurez con la que se enfrenta la paternidad a esta edad, compensan cualquier diferencia que pueda surgir por la conocida “brecha generacional” que, por otra parte existe siempre en etapas concretas, entre padres e hijos.

Recomendaciones previas

Si la decisión de ser padre ha sido tomada y su edad es superior a los 40 años, usted debe saber que es recomendable acudir a un médico especialista que evaluará la cantidad y, sobre todo, la calidad de sus espermatozoides a fin de evaluar su fertilidad.

La próstata es otro elemento a tener en cuenta si se opta por la paternidad cercana a los 50, así como hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes, etc.…

Una vez realizados todos los controles médicos, físicamente esta usted listo para ser padre a los 50.

Sentimientos encontrados

La llegada de un bebé para un hombre de 50 años supone un punto de inflexión muy importante en su vida. Es muy común observar signos de rejuvenecimiento ya que la energía que requiere un recién nacido aportará al hombre un nueva ilusión basada en la continuidad de su vida y en la sensación intrínseca del nuevo comienzo. Este sentimiento, en una edad especialmente crítica en términos de masculinidad para un hombre, es altamente positivo.

Pero, no podemos olvidar que la paternidad requiere altas dosis de paciencia, comprensión, actitud lúdica y renuncia… una renuncia entendida en los términos de concesiones de hábitos arraigados durante el transcurso de una vida que, el recién nacido, llega a modificar sin, ni tan siquiera, pedir permiso.

La adolescencia, un punto y a parte

En la mayor parte de los casos, la etapa adolescente marca otro punto de reflexión importante en la relación entre un padre mayor de 50 años y su hijo adolescente. Es muy común que surjan situaciones de absoluta incomprensión ya que la diferencia de edad se torna completamente notoria situando a dos individuos con experiencias de vida tan disímiles que encontrar un punto de encuentro puede ser bastante complejo.

Los padres que optan por una paternidad tardía deben preparar su psiquis y asumir que deberá enfrentarse a los retos que el desarrollo de su hijo le vaya a poner delante y, bajo la premisa siempre presente de darles con amor y firmeza aquella transmisión valórica y aquellas herramientas necesarias para enfrentar el mundo, que considere oportunas y válidas, debe ser capaz de efectuar un proceso de apertura lo suficientemente grande como para permitirse recocer que , día a día, necesita formarse en es nueva actividad de la paternidad tardía .

Ventajas para los padres y, también para los hijos

La paternidad después de los 50 suele ir condicionada por la madurez y la calma con la que la vida nos va dotando mientras transitamos por ella. En este sentido, la impulsividad y el exceso de inmadurez que se han quedado en el camino de nuestras vidas, habrán dado paso a un hombre más estable, sereno, calmado y con aptitudes más que válidas para mostrar un mundo absolutamente real a sus hijos.

Un amor reposado y, en la mayor parte de los casos, la posibilidad de disponer de todo su tiempo pare dedicarle al bebé. Existen numerosos estudios científicos que han ratificado un vocabulario temprano rico en términos mucho más amplio entre los hijos de padres de 50 años que los de padres de 30 años.

Conclusiones

Si decide ser padre a los 50 prepárese para vivir una experiencia en la que sus hábitos, costumbres y gustos, quedarán relegados por , al menos los siguientes 10 años, a un segundo plano, pero a cambio de ello, vivirá una experiencia inolvidable en la que podrá transmitir con la madurez que dan los años, el profundo amor que siente por su hijo y lo que es más importante… se sentirá capaz de vivir el maravilloso ciclo de la vida como parte activa de la transmisión recíproca entre usted… y su hijo.

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