Sexo y felicidad

No podemos decir que la felicidad y el sexo son dos desconocidos que recién se conocen, el vínculo entre ambos es ya conocido y para muchos es una unión inseparable. Inclusive algunos estudios apoyan la hipótesis de que el sexo llama a la felicidad.

El sexo (comprobadamente) estimula la producción de neurotransmisores que son los responsables del “bienestar”, lo que podríamos llamar en estos casos “felicidad”; y si a estas propiedades le sumamos que el sexo es una de las mejores armas contra el estrés, que también es un estupendo aliciente para la autoestima y que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. En resumidas cuentas el sexo nos ayuda de muchas formas que siempre derivan en felicidad. Sin contar los numerosos beneficios físicos que trae el sexo, pero esa es otra historia.

Un estudio reciente de la Universidad Colorado Boulder, determinó que las personas se sienten más felices si creen que los demás no tienen sexo o tienen menos sexo que ellas; también en el sentido contrario, es decir que las personas se sienten menos felices si creen que los demás tienen más sexo que ellas. Este inusual estudio nos hace pensar que el sexo también tiene que ver con la “envidia” o que quizás la vida sexual de los demás es más importante para nosotros de lo que creemos.

En el pensamiento popular (siempre sabio) se piensa y se dice que las personas que no tienen sexo son personas amargadas, que están de mal humor, son aburridas y más tristes. Al parecer estas aseveraciones del colectivo popular no están muy lejos de la verdad. Lo que nos hace pensar en el otro lado de la moneda, la que también es contemplada por el pensamiento popular; es decir que las personas que tienen sexo están más contentas, más alegres... en resumidas cuentas más felices.

De que el sexo es bueno, lo es; de que relaja, relaja; de que es beneficioso para la salud tanto mental como física, lo es. Pero ahora se abre una nueva puerta de un beneficio que al parecer ya era conocido por todos pero no existía quien lo avalara científicamente; no sabemos a ciencia cierta si el sexo te hace más feliz, pero sí que al menos más contento te pone.

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