Öhringen
Öhringen

El distrito de Hohenlohe se encuentra en el estado federal de Baden-Württemberg, uno de los dieciséis estados federales de Alemania. Está situado al sudoeste, limita con Suiza al sur y Francia al oeste. Es una zona de las más ricas del país y del mundo. Allí se encuentran grandes ciudades como Stuttgart, Heilbronn, Heidelberg, Karlsruhe y Mannheim, donde están radicadas grandes empresas como Mercedes Benz, Bosch, IBM, Hugo Boss y Porsche, entre otras.

Pero a pocos kilómetros de esas urbes, la gente elige vivir en pequeñas ciudades, combinando la tranquilidad y el acceso a las nuevas tecnologías de un modo exquisito.

Öhringen es una pequeña ciudad de 23.000 habitantes, la más poblada del distrito Hohenlohe. Recorrer sus calles, es transportarse a la Edad Media. Sólo “desentonan” los automóviles en sus angostas calzadas, que nos hacen regresar súbitamente al siglo XXI.

La catedral evangélica en el centro de la ciudad, en forma de cruz, es imponente. Se conservan en su interior estatuas de cedro de la Edad Media.

En sus escalinatas, se pueden escuchar orquestas de jóvenes ejecutando canciones típicas y en los alrededores, hay un mercado callejero. Muchos padres jóvenes con sus hijos pequeños, degustan los dulces que se ofrecen en los distintos puestos.

El edificio donde se encuentra actualmente la biblioteca pública, era un antiguo monasterio del siglo XI. Sorprende la esmerada atención de las empleadas. Se pueden consultar o retirar libros con un costo mínimo, no sólo libros para grandes y chicos, también juegos, diarios, revistas, caricaturas, DVDs, CDROMs y CDs de música. Hay libros “para escuchar”: Una excelente idea para perssonas con distintos grados de discapacidad visual. Tienen mayor variedad que una gran librería comercial, donde sólo se exhiben libros “exitosos”. Aceptan sugerencias para la adquisición de nuevos ejemplares. El solo hecho de recorrer sus anaqueles, siguiendo las precisas indicaciones, elegir el material y sentarse a hojearlo, provoca al lector una sensación muy agradable. También cuentan con catálogo online, si así lo prefieren.

Los jardines y el zoológico están abiertos a todo público, no es necesario abonar entrada, solo ir con ganas de pasear y deleitarse viendo a los más chiquitos como disfrutan.

A pocos kilómetros de Öhringen se encuentra un mueso a cielo abierto, Hohenloher Freiland Museum Wackershofen. A dicho predio trasladaron 60 edificios, que muestran cómo vivían los habitantes de esta región, entre los años 1400 y 1950. Todo el día no es suficiente para recorrerlo. Hay mucho, demasiado material informativo, audiovisual, fotografíco y tesoros familiares, que los habitantes fueron donando.

Cómo se vestían, qué ropa usaban según las distintas épocas, cómo la confeccionaban con antiguas ruecas y primitivas máquinas de coser, cómo planchaban con pesadísimas planchas la ropa. Cómo dormían, cómo eran las camas de los padres, de los niños, de los solteros, las cunas de los bebés, la habitación de la “tía soltera”, la ropa de cama, el aparato para “calentar la cama” en invierno. Los distintos sistemas de calefaccionamiento de las viviendas, según la época y las posibilidades económicas de las familias.

El mobiliario de las casas, dónde comían, dónde cocinaban, los utensilios de cocina, la vajilla, y los cubiertos, todo al alcance del visitante. Sorprende gratamente que nadie toque nada, ni grandes ni chicos, no hay personal de seguridad custodiando pues no es necesario. Es un mágico retorno al pasado visitar este museo.

Para ilustrar la actividad productiva de la región, hay animales de granja, en establos como se ven en las series de TV, sótanos donde conservaban los alimentos “frescos”, especialmente donde añejaban el vino, que es una actividad productiva típica de esta zona. Cómo se realizaban las tareas rurales, con qué maquinarias de acuerdo a las distintas épocas, cómo se cosechaban, almacenaban y transportaban los cereales.

También están los vehículos, autos, tractores, las antiguas máquinas del ferrocarril. La madera era el material fundamental para la construcción de viviendas y muebles y también se le utilizaba como combustible y para decorar.

Un aula de escuela, compleatamente equipada, produce una sensación muy especial, al sentarse en sus pupitres se siente uno transportado al pasado de su propia niñez. El Hohenloher Freiland Museum Wackershofen es excelente manera de aprender historia, sino la mejor. Uno se siente parte de ella. Un viaje didáctico al pasado, en el distrito de Hohenlohe, en Alemania.

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