Energias alternativas y gobierno

Casi como una leyenda urbana se ha corrido por todas partes la noticia del sacrificio de nuevas tecnologías, mejores que las de uso, por ser más sanas y baratas, de bajo impacto ambiental, por la intervención de petroleras que no les interesa perder su monopolio de energía fósil.

Desde la compra, en millones de dólares, de planos de motores que funcionan con aire o agua como combustible, hasta la persecución y amenaza contra los creadores de tales ingenios, son historias que corren de boca en boca y de monitor en monitor, por la internet.

Circulan comentarios, mitos, historias inventadas, respecto a autores de inventos prodigiosos que al parecer harían quebrar a las compañías internacionales si salen a luz: “Compran las ideas para que no se sepan, en realidad, para que no salgan al mercado” “El inventor está haciendo tratativas para vender su máquina a Cuba pero está siendo presionado por políticos y mafiosos de acá”.

Ante la magnitud de un problema como el de la energía, la sociedad vuelve a lo mítico y se generan pensamientos apocalípticos

Pero lo cierto es que el petróleo sigue siendo la energía más usada, cuyos volúmenes no pueden compararse a ninguna otra fuente alternativa. Por otra parte, tenemos el problema de la adaptación de los motores a esas nuevas fuentes alternativas que vienen a suplir al petróleo.

Por dar un ejemplo, sabemos que en el parque automotriz, son la gasolina y el gasoil, ambos derivados del petróleo, los combustibles más requeridos. En este sentido, los motores que están en el mercado, condicionan también el tipo de carburante que se necesita en mayor proporción.

Claro está que no se duda en la resistencia que presentan las estructuras existentes ante cualquier asomo diferente, pero si las ventajas de la novedad son tan abrumadoras como para vencer tal resistencia, entonces todo el sistema habrá evolucionado a otros regímenes de mercado, recursos y sociedad, una era sin conflictos energéticos y con serias expectativas de paliar el hambre y la crisis mundial.

Otros aspectos más crueles de la crisis energética son la apropiación por la fuerza de las reservas de crudo y las consecuencias sociales de tales arrebatos. Las invasiones en los territorios árabes, precisamente los mayores productores petrolíferos del planeta, han sido bautizadas como las “Guerras por el petróleo”

Sin embargo, las esperanzas están centradas en una fuente de energía casi inagotable, de muy baja contaminación y tan abundante como el agua: La desprendida de la ansiada fusión nuclear.

Las naciones más tecnificadas del primer mundo se han comprometido a obtener resultados en este emprendimiento en un plazo de 10 años. Se trata de traer a tierra los procesos propios de cualquier estrella, como el sol, que en materia bélica se conoce como la Bomba H y tiene una potencia significativamente mayor a las bombas que explotaran en Japón en el año 45.

La dificultad no es lograr las altas temperaturas necesarias para que la fusión de isótopos livianos de hidrógeno (tritio y deuterio) se lleve a cabo, sino la imposibilidad de encontrar un recipiente que soporte tales temperaturas sin dar escape a la gran energía resultante del proceso.

Si, con el auxilio de campos magnéticos u otros medios más “resistentes” que la materia ordinaria, nuestros científicos logran dominar, canalizar y dar uso productivo a esta energía inestimable de la fusión atómica, podríamos decir que la ciencia ha saldado todas sus deudas con el planeta y el hombre.

Sin votos aún