Pandilla en Internet
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La tecnología sin duda que tiene aportes extraordinarios para la humanidad, sin embargo como en todas las cosas, también es factible darle un mal uso, lo que produce un aumento en actividades delictivas consideradas como “innovadoras” por parte de las autoridades a la hora de cometer ilícitos. Algunos de los ejemplos más emblemáticos son los delitos cibernéticos, robos de información confidencial y las pandillas que funcionan por Internet, como ha ocurrido recientemente en New York, donde la organización de su funcionamiento se basa en “Twitter”.

Las pandillas, a rasgos generales, se entienden como grupos de personas que se unen bajo un sentimiento común que termina por establecer relaciones cercanas bajo fundamentos ideológicos, religiosos o filosofales. Lamentablemente, los modos en que se desenvuelve una pandilla van desde el organizarse para hacer una fiesta, hasta la concertación para realizar revueltas o actuar de forma violenta, lo que muchas veces provoca la mirada atenta de las autoridades por controlar su campo de acción.

Últimamente, se ha vinculado la relación de las bandas, pandillas y las tribus urbanas, pues comparten el mismo sentimiento común característico de estas formas de expresión en la sociedad actual pero en ningún caso se debe catalogar de antemano la constitución de un grupo pues es fácil ser injusto en estos casos.

Gran parte del mundo está expuesto a las pandillas con fines negativos, por lo que la alerta aumenta cuando nuevos factores o variables complementan este complejo puzzle, por ejemplo el rol que juega la droga y el narcotráfico, la comisión de ilícitos contra las personas por medios físicos, entre otros.

Lo problemático de las pandillas es que, al obedecer a los mismos móviles fundamentales que las tribus urbanas y bandas, se actualizan con gran rapidez en su modo de operación, lo que ha provocado comiencen a realizar actividades desde hace bastante tiempo vía Internet.

El nuevo fenómeno de funcionamiento de las pandillas es notable, pues desde sus orígenes, este fenómeno cultural obedece a uno de tipo territorial, donde el barrio lo era todo, cubriendo extensos sectores muchas veces para proteger intereses varios asociados con distintos parámetros de control. Y ahora, la tecnología dio paso al control virtual del territorio, con lo que pueden llegar a manejar de mejor forma las extensiones sometidas a su arbitrio (territorios físicos), y también conquistan nuevos espacios asociándose con otras pandillas de objetivos similares.

Mientras que los bailes, la música, algunos deportes, el lenguaje y la ropa son parte integral de toda pandilla, también se han ganado un espacio en la red, ello sobre todo por la utilización de diversas aplicaciones disponibles para la comunicación instantánea, evitando así tener que enfrentarse a riesgos innecesarios producto de prácticas antiguas.

La policía y los cuerpos de seguridad pública de todo el mundo, se han visto en la obligación de tomar cartas en el asunto, razón por la que se ha tenido que organizar una política de control sobre las temáticas tratadas vía Internet, lo que siempre está en pugna con el derecho de libertad de expresión y a la privacidad.

De cualquier manera, Twitter, Facebook y otras redes sociales o sitios afines, sirven de foco publicitario para la masificación de sus exigencias, necesidades y organización, lo que ha servido en parte para desajustar los planes de control o contingencia de las fuerzas de orden y seguridad, debiendo éstas actuar con premura para no terminar siendo inútiles ante la eficacia de la fácil adaptación por parte de las pandillas a las nuevas tecnologías disponibles.

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