Mi tsunami: la catástrofe via Skype
Imagen capturada de "Mi tsunami: la catástrofe via Skype"

Los ojos y los oídos de miles de computadoras y teléfonos móviles fueron testigos privilegiados del terremoto que arrasó Japón en marzo. El fenómeno, inédito, permitió la realización del primer documental "a distancia": una visión íntima y privada de una de los peores desastres naturales de la historia.

"Mi tsunami: la catástrofe via Skype" recoge las esperanzas, los temores y los traumas de afectados por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo en Japón, entrevistados en teleconferencia por los realizadores en Alemania. También imágenes inéditas del horror tomadas por particulares.

El resultado del inusual experimento, emitido este martes en el canal ZDF, es un mosaico de testimonios e imágenes que logra una cercanía vertiginosa con el desastre, precisamente gracias al formato "amateur" de las filmaciones.

"Era un día soleado y todo estaba como siempre", rememora uno de ellos ante la cámara de su computadora. Con expresiones que van desde el abatimiento hasta la perplejidad, otros cuentan que esa mañana se dirigían a una entrevista, o al aeropuerto, o a llevar a sus niños a la escuela. "Estaba en una clase de inglés aburrido y contaba los minutos para que terminara".

Según un despacho de la agencia DPA, la idea de utilizar Skype para contar la catástrofe desde adentro asaltó a Stephan Lamby, director de la productora ECO Media, mientras seguía las noticias que llegaban desde Japón.

"Me pregunté cómo podía hacer un documental de un sitio muy peligroso para los enviados, muchos de los cuales ya habían sido retirados de allí", explica a la agencia dpa. "En las noticias vi entrevistas a afectados via Skype y pensé: aquí hay una buena oportunidad".

Presionados por el tiempo, Lamby y su colega noruega Ada Teistung se pusieron al frente de un equipo de cinco personas que rastreó afectados a través de redes sociales como Facebook y Twitter.

"Los primeros eran muy escépticos. Además muchos estaban muy traumatizados y no querían hablar", explica Lamby. "Pero luego llegaron otros que se sentían aliviados de poder contar lo que habían vivido. Al final terminaron apareciendo algunos que no habíamos contactado, nos buscaban ellos a nosotros".

La ventaja del formato es doble: para el entrevistado, no hay cámaras o equipos de filmación que lo intimiden; para el espectador, el tipo de imagen asociado a diálogos con amigos y familiares permite una empatía y una cercanía especialmente impactantes.

Pero el experimento también tuvo dificultades técnicas: "No teníamos claro cómo íbamos a editar", señala Lamby. "Además por computadora se produce un 'delay' entre imagen y sonido que había que resolver. Muchos canales tuvieron dudas sobre la calidad técnica que tendría el producto final, pero decidimos seguir igual".

El documental de 45 minutos sigue la tendencia instaurada por la revolución de la web 2.0, en la que los usuarios son cada vez más activos y protagonistas. Lamby no descarta repetir la experiencia con otro tema, aunque también se muestra cauto.

"Nos preguntamos por ejemplo si se podía hacer algo similar con las revueltas árabes", revela.

"Pero en Japón funcionó porque estábamos seguros de la autenticidad de las imágenes y nos fiábamos de los entrevistados. Para hacerlo sobre Siria, por ejemplo, no sabríamos de dónde viene el material, si se ha escenificado algo o si los interlocutores tienen otros intereses".

La primera experiencia en Japón, por el momento, aporta una mirada diferente y llamativamente auténtica a la tragedia.

El documental puede ser visto online en la siguiente dirección:
http://www.zdf.de/ZDFmediathek/beitrag/video/1312406/Tsunami---Die-Katastrophe-via-Skype

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