Cuidado de la afeitadora

El afeitado es parte fundamental del cuidado personal masculino. Aún aquellos que usan barba, la recortan y arreglan para que luzca más prolija. Por ello, es tan importante que la afeitadora ya sea la eléctrica o navaja, esté bien cuidada para que perdure por más tiempo y realice bien su trabajo.

Cuidado de la navaja de afeitar

La primera navaja de afeitar manual aparece en 1880 y en 1904 Gillete lanza la primera con hoja intercambiable. La diferencia principal con la navaja de barbero es que es más segura, ya que reduce el riesgo de cortes, su diseño hace que sea más manuable y es más funcional. Desde ese momento los hombres comenzaron a afeitarse en casa, dejando de depender así exclusivamente de tener que ir a hacerlo a la barbería.

Desde su invención hasta nuestros días las navajas de afeitar han experimentado importantes transformaciones. Primero tenían una sola cuchilla y hoy las hay con más de cinco y con una banda de gel balsámico que hidrata y protege la piel del rostro. Además no sólo están diseñadas para afeitar la barba y el bigote, sino que las hay para afeitar otras zonas como el pecho masculino.

Pero tanto las navajas de barbero como las modernas con varias hojas de afeitar, requieren de una serie de cuidados básicos:

  • La Limpieza de la navaja de afeitar
    Un error muy frecuente que suelen cometer los hombres luego de afeitarse, es golpear la afeitadora contra el lavabo. Esto puede causar un daño irreversible en las piezas del cabezal, alterar su precisión y no es para nada necesario. Es suficiente con colocar el cabezal de la afeitadora debajo del agua y dejarla correr durante algunos minutos para que sean eliminados los residuos de pelo y de espuma de afeitar.
  • Secar la afeitadora
    No es aconsejable secar jamás el cabezal de la afeitadora con la toalla, ya que podrían desafilarse las navajas, cortando el rostro en futuras afeitadas. Lo ideal es dejarla secar bien al aire libre o en algún espacio abierto donde no haya humedad, antes de guardarla. Nunca se debe guardarla mojada en un cajón o lugar cerrado, ya que puede oxidarse y quedar con feo olor.
  • No dejarla en la ducha
    Este es un error muy frecuente que cometen los hombres que suelen afeitarse en la ducha. Ya que la afeitadora nunca se seca y la humedad acaba por estropearla y oxidarla.

Cuidado de la afeitadora eléctrica

La afeitadora eléctrica es mucho más fácil de usar que la navaja y además no requiere de tanto despliegue (espuma de afeitar, agua y toallas). Sin embargo, el resultado en el afeitado no es el mismo, ya que no se obtiene uno tan al ras como con la navaja. A pesar de estas limitaciones es muy práctica e ideal para los días en que se está muy de prisa.

  • No golpear las hojas y cuchillas de la afeitadora
    AL igual que sucede con la navaja de afeitar, las hojas y cuchillas de las afeitadoras eléctricas son muy sensibles a los golpes y pueden estropearlas. No se recomienda jamás golpearla contra el lavabo para quitar los restos de pelo.
  • Desenchufar la afeitadora eléctrica para afeitarse
    No mantenerla conectada a la electricidad permanentemente, sino sólo el tiempo necesario para que se cargue. Dejar de tanto en tanto que la batería se agote completamente para extender así su vida útil.
  • Guardar la afeitadora en un lugar fresco y seco
    Este consejo parece muy obvio. Sin embargo, hay muchos hombres que la guardan en el baño, donde hay muchísima humedad que puede dañar y oxidar las cuchillas.
  • Cuidados del cabezal
    Limpiar semanalmente los restos de pelo que puedan quedar en el cabezal utilizando un cepillo. Posteriormente desinfectarlo con alcohol. Cambiarlo una vez por año.
  • Lubricar las hojas de afeitar cada quince días
    Usando unas gotas de lubricante o aceite, untar las cuchillas y ponerlas en funcionamiento por algunos segundos para que funcionen mejor.
  • Usar siempre la tapa protectora y guardarla en su estuche para preservarla.
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