Los crossdressing o crossdresser, son hombres, generalmente, heterosexuales, con una vida como varones, que suelen, en ocasiones y por un tiempo limitado, vestirse de mujer para explorar su costado, su sensibilidad más femenina.

Crossdressers

El crossdressing se trata de transitar de un género a otro, de ser hombre a mujer y volver a ser hombre, una y otra vez, sin que ello tenga nada que ver con la sexualidad. Ser corssdresser no tiene ninguna relación con la elección sexual de quien lo practica. El vestir y actuar como mujer, no despierta en el hombre el deseo de querer intimar con otro hombre.

El fenómeno de la sub cultura de los crossdresser logró mayor trascendencia a partir del libro del escritor norteamericano Harvey Fierstein titulado Casa Valentina. El mismo cuenta la historia de siete hombres que a principios de los años 70, se reúnen en un resort en las montañas de Catskill en las afueras de Nueva York, llamado “Casa Valentina”, para travestirse y ser mujeres por un tiempo acotado (un fin de semana).

Casa Valentina en teatro

El éxito del libro llevó a que la obra se estrenará en Broadway en abril de 2014. Y más recientemente en 2016 que el dramaturgo, actor y director de teatro argentino José María Muscari la llevara al teatro en Argentina y Uruguay sacudiendo así un poco el letargo de los rioplatenses. La historia logra una interpretación impecable por parte de un elenco de primera línea. Los actores Boy Olmi, Diego Ramos, Gustavo Garzón, Fabián Vena, Roly Serrano, Pepe Novoa y Nico Riera, debieron bucear en su interior, en las mujeres de sus vidas, para encontrar ese lado femenino y explotarlo sobre las tablas.

Muscari, director de la obra dice sobre la misma:

…habla de la felicidad, de la libertad, de la tolerancia y sobre todo, del dolor hacia lo incomprendido. Todos sentimos temor sobre lo que desconocemos y más cuando se bordea la sexualidad.

Cuál es la diferencia entre los crossdresser y los travestis

Los corssdresser a diferencia de los travestis, son hombres heterosexuales, muchos de ellos con profesiones exitosas y familias felizmente constituidas, que buscan un ámbito de intimidad y comunión con otros pares, para explorar un costado desconocido de su personalidad. Usando ropa y zapatos de mujer logran fantasear, desenvolverse y sentirse, por un tiempo acotado, en una experiencia transitoria, como sienten las mujeres. Ese espacio funciona como una especie de válvula de escape para romper con las barreras y prejuicios de una sociedad pacata que no los entiende.

La psicóloga y terapeuta de parejas argentina Paulina Valenzuela, señala al respecto:

No tiene relación alguna con querer ser mujer las 24 horas del día, sino que es un mecanismo para experimentar esa sensibilidad que si bien le causa placer, tiene claro que su masculinidad es lo que prima.

Bea crossdresser del estudio de crossdressing Dafni Girls de Madrid explica a El Mundo:

…hay tres personas que podrían confundirse. Están los transexuales: personas que han nacido con un sexo biológico que no se identifican con su identidad de género. Los transformistas: personas que se visten de mujer única y exclusivamente con motivaciones artísticas. Y luego estamos las crossdressers, que no tenemos disforia de género, estamos contentas con el género con el que hemos nacido, pero una parte de nosotras corresponde al otro género, el femenino, y exteriorizamos y vivimos esa parte a través de nuestras transformaciones, que hacemos de manera temporal.

La psicoanalista Any Krieger, autora del libro Sexo a la carta señala:

El crossdresser no es un travesti. Es una práctica íntima que está lejos de ser una oferta sexual.

En la clínica, se define al crossdressing como un desorden llamado travestismo fetichista. Yo lo pienso como un síntoma de esta época donde lo que impera es el desorden.

Los cross describen cómo se preparan frente al espejo, lo cual puede llevarles horas, hasta ver esa mujer que se parece a su fantasía. Esta experiencia no es un cambio de sexo sino un cambio de género. Y la concreción de esa fantasía está dada por el uso de elementos como el maquillaje y las ropas femeninas.

Los clubes de crossdresser

La represión y censura social no permite que estos hombres puedan transitar como crossdressers en otros espacios de sus vidas. Por ello, se reúnen entre pares, en clubes especiales para ello.

Paulina Valenzuela explica sobre esto:

…hay que tener en cuenta que los prejuicios de la sociedad actual en torno a la sexualidad, hace que estos hombres se mantengan en completo anonimato y en un principio vivan este deseo interno con una culpa de que lo que sienten es mal mirado por sus pares e incluso algo intolerable si se tiene familia e hijos.

El Refugio - Buenos Aires, Argentina

En Buenos Aires, Argentina, existe un lugar llamado El Refugio que es un ámbito donde la subcultura de los crossdresser tiene un lugar para vestirse de mujer y explorar esa sensibilidad femenina. Durante dos horas, los hombres pueden revolver entre todas las prendas, ropa íntima, pelucas, zapatos, prótesis de siliconas y demás. Luego de que se producen, se arreglan hasta encontrar esa mujer que desean ser frente al espejo, se les ofrece una sesión de fotos que después pueden subir a sus redes sociales, siempre usando el nombre de mujer de su personaje. Claudia Molina, la dueña del lugar, asegura que luego del éxito de la obra teatral Casa Valentina recibe muchas más consultas y visitas en el club.

Dafni Girls – Madrid, España

Este club Dafni Girls localizado en Barrio de Chueca, Madrid, busca que sus clientes puedan exteriorizar su costado femenino ofreciendo varias posibilidades. Transformaciones de 2, 3 o 6 horas en las que se incluyen: Asesoramiento personalizado, maquillaje, vestuario, desmaquillado y sesión individual con una coach. Además dependiendo de si se trata de 2, 3 o 6 horas, también se hacen salidas a comer y de compras. La clienta puede también optar sólo por la transformación y un book de fotos; maquillaje especial para una ocasión o alquiler de vestuario.

EnFemme – Barcelona, España

Sofía Bengoetxea, gerente de EnFemme describe el lugar:

La gente que llega a EnFemme busca, básicamente, vivir su feminidad tranquilamente y sin miedo. Es un sitio para socializar y compartir con personas como tú.

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