Foto de Jorge Shand

Conducir, ese placer… genial… sensual

Porsche Boxster Spyder
jalopnik.com

Debo confesarlo, amo los coches, carros, autos, tarros, bólidos, cacharros; en fin en cualquiera de sus acepciones el término que define a un aparato con cuatro ruedas y un motor –a ser posible poderoso- bajo el capó, ha sido un objeto de especial fascinación para mí y por supuesto, no soy el único. Hay un extraño embrujo entre los hombres y los autos.

Sin ninguna acritud y ni por asomo actitud machista, conducir es algo intrínsecamente masculino, no excluyente por supuesto; pero el tener en tus manos un volante, especialmente si es de un auto que hemos elegido y que de acuerdo a nuestro presupuesto nos refleja, es parte de nuestro estilo y personalidad, y es más que un mero medio de transporte, el auto se convierte en nuestra carta de presentación, en nuestro pequeño gran símbolo personal y en nuestro juguete favorito cuando somos mayores. Para los niños que nunca hemos dejado de ser, e independientemente del que tengamos siempre, disfrutamos mirando las líneas de los autos clásicos o sintiendo "algo" al ver los autos deportivos en Internet. Se nos despierta ese placer intenso y oculto que a los que ya pasamos los 40, nos despertaba el ver furtivamente las chicas de Playboy en nuestra adolescencia.

Y este placer que es más fuerte que el impulso sexual está dentro de nosotros, bueno, no de todos; habemos algunos para quienes sentir el placer del pie en el acelerador y sentir el tacto del volante en nuestra manos es tan intenso que es más excitante que una caricia de mujer.

Así lo confirma un estudio científico (John Molson School of Business en Canadá) que realizó una serie de mediciones de los niveles de hormonas y excitación en sujetos sometidos a dos tipos de estímulo. Primero debían conducir un viejo Toyota con varias hermosas mujeres, escasas de ropa y muy insinuantes acompañándole y provocando su excitación. En la segunda fase del experimento, el mismo sujeto era puesto al volante de un Porsche deportivo y lo soltaban en una pista nuevamente midiendo sus niveles de excitación… ¿Y cual fue el resultado del estudio? Pues que en la segunda situación, la excitación fue muchísimo superior.

Ahora eso no quiere decir que a los apasionados del motor y de los coches no nos gusten las chicas, todo lo contrario; especialmente cuando somos jovencitos y conseguimos nuestro primer auto, lo convertimos en una de nuestras armas de incipientes seductores en el viejo juego que las chicas también disfrutan y se dejan seducir.

Autos y chicas son una gran combinación, explosiva, intensa y placentera los amantes de las tuercas y los pistones, acaso al mirar las líneas de un Ferrari, un Lamborghini o un Porsche, no hay ese toque de deseo y admiración similar al que sentimos al ver una guapa mujer.

Conducir para muchos es un placer incomparable e indescriptible, pero desde luego, sentir el placer de llevar una hermosa máquina en nuestras manos con responsabilidad, seguridad e intensidad es como hacer el amor con la mujer de tus sueños… Un placer genial… sensual y único.

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