Navidad sin dinero
Navidad sin dinero

Existe mucha gente que en navidades pasadas y esta no tiene dinero o lo que tiene para gastar es completamente diferente a lo que la mayoría dispone cuando hay que enfrentar gastos como los que se acostumbran en esta época, el problema es ¿Qué hacer cuando la situación se vuelve insalvable?

La sociedad en la que vivimos nos prueba constantemente, pues en todo momento estamos sujetos a la revisión del “status” en el que encajamos (o nos encajan) con cuestionamientos como ¿Qué auto tienes? ¿Qué marca de zapatos usas? ¿Qué tipo de casa tienes? ¿En qué barrio vives? ¿A qué escuelas van tus hijos? ¿Cuántas veces va tu pareja a la peluquería? ¿Tienes lo último en entretenimiento?

Parte de los cuestionamientos que nos hacemos para ver cómo encajamos en la sociedad que vivimos es ¿Cómo conseguimos mejorar nuestra situación? Aunque siempre que lo hacemos nos enfrentemos al mismo paradigma… “el problema es el dinero”. Seguro que a todos nos gustaría comprar zapatillas de buena marca, camisas de excelente calidad, tener una casa de dos o más pisos, gozar de una cuenta atiborrada de dinero como para ir de vacaciones donde nos plazca, pero la realidad suele ser diferente y enfrentarlo es un problema muchas veces.

Es interesante ver cómo muchos de los amigos que tenemos tienen preocupaciones tan dispares en épocas como éstas, aunque en el día a día convivan con preocupaciones similares a las nuestras. La navidad no sólo es una época donde podemos disfrutar con los nuestros, sino también un momento de profunda introspección más allá de lo que cultural o religiosamente pensemos, es el momento perfecto para cuestionarnos sobre lo que vivimos, tenemos y queremos ¿Somos felices?

Mientras no tenemos muchas veces más de 5 dólares para comprar un presente a alguien a quien queremos mucho, hay otros que no reparan en gastos para amigos, conocidos, familia y no se agotan en el intento, sino también buscan hacer inversiones importantes en vacaciones relámpagos, compras de mobiliario de última hora para la cena navideña y arriendo de locaciones para año nuevo ¿Por qué tanta diferencia? ¿Está bien sentirse mal? Mientras algunos buscan cómo tener acceso a una cena navideña decente, hay quienes se molestan porque el filete que buscaban está agotado en todas partes ¿Es normal sentir impotencia? ¿Se le llama envidia a eso?

En el mundo social en el que nos encontramos no necesitamos visitar a los niños de África para darnos cuenta de qué se siente no tener dinero, pues nos basta con echar una leída a lo que muchos publican en Facebook en este momento, precisamente donde se hace más presente el estrés navideño por no tener para comprar lo que el mercado ofrece con tanto cartel de oferta, aunque no lo sea.

“Yo quiero comprar presentes, quiero comer una rica cena, quiero tomar un buen vino… pero no tengo más que para pagar las facturas de servicios, arriendo y un par de cosas más”. Eso es lo que muchos dicen (más de los que creemos), pero aun sabiéndolo esperan poder hacer regalos a sus seres queridos y comer mejor de lo que en un día normal pueden.

Hay una encuesta reciente en Estados Unidos que demuestra que el 45% de los consultados prefiere pasar por alto la navidad en vez de tener que lidiar con el estrés que provoca el no tener para cumplir los deseos que tiene.

Sabemos que el dinero no es la fuente de la felicidad, hace tiempo se descubrió eso, pero ciertamente la falta de dinero puede arruinarnos el día sin esfuerzo. Bajo esta perspectiva, cómo podemos hacer para encontrar el balance perfecto entre lo que deseamos y no podemos tener respecto del sentimiento de pertenencia que tenemos para con las costumbres con las que lidiamos… eso es un problema en que pensar.

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