¿Qué es el sexismo?

El diccionario refiere que el sexismo es la discriminación que se ejerce sobre un individuo a causa de su sexo, lo que significa que la persona es discriminada en ciertos ámbitos porque se considera que por su sexo no está capacitada para desempeñar un determinado rol a comparación del sexo opuesto.

El término hace alusión a los prejuicios y estereotipos con que cargan hombres y mujeres por las condiciones, habilidades y limitaciones que se le atribuyen a cada sexo.

Hay una serie de cuestiones, prejuicios y creencias que se tejen alrededor del sexismo como, por ejemplo:

  • La misoginia y la misandria, que respectivamente se definen como el odio a las mujeres y a los hombres.
  • Creer que el sexo masculino es superior al femenino.
  • La descalificación, burla o menosprecio hacia la conducta de un sexo u otro.

¿El sexismo afecta más a las mujeres?

Por lo general, lo más común es que el sexismo se aplique en detrimento a la mujer, pues en muchos contextos ella se encuentra disminuida frente al hombre por su sola condición de mujer, lo que lleva muchas veces a actos de injusticia.

Una situación gráfica de lo que aquí se sostiene se da, por ejemplo, cuando el dueño de alguna empresa se ve ante el dilema de elegir entre un hombre y una mujer para ocupar la vacante de algún puesto gerencial. Frente a estos dos candidatos, el dueño se inclinará por el hombre al considerar que las mujeres no tienen capacidad de liderazgo por ser débiles de carácter y demasiado sensibles. En este caso, diremos que el empresario ha empleados criterios sexistas para tomar una decisión.

El ámbito de la construcción y tauromaquia, por ejemplo, son profesiones en las que las mujeres no tienen cabida fácil, porque se considera que por sus condiciones biológicas y físicas no cuentan con las ventajas del hombre para realizarlas.

En el caso de los hombres

Todo lo contrario ocurre cuando nos referimos a las tareas del hogar como cocinar o lavar la ropa. En este caso, consideramos que las mujeres son las mejor calificadas para llevarlas a cabo porque creemos que un hombre no tiene las aptitudes necesarias para realizarlas.

Ocurre lo mismo cuando se trata de labores como educar, cuidar y criar niños. Por lo general, se prefiere contratar a una mujer para dichas tareas, relegando al hombre por su condición masculina. En estos casos, el hombre resulta ser víctima del sexismo.

Es a partir del siglo XX en que se han realizado esfuerzos para erradicar unas creencias que se consideran arcaicas y para que la sociedad tome conciencia de la existencia del sexismo. Estos esfuerzos se han visto reflejados en la literatura y también en el cine.

En más de una oportunidad, se ha utilizado los términos sexismo y machismo como sinónimos, sin embargo, los expertos sostienen que eso es un error, pues el machismo básicamente es una actitud de prepotencia por parte del hombre hacia las mujeres, mientras que el sexismo es fundamentalmente el desprecio hacia un determinado sexo por sus condiciones biológicas y prejuicios sociales arraigados.