Jose Mujica

El corazoncito territorial que, apretado en el mapa entre Argentina y Brasil, se ganó alguna vez el nombre de “La Suiza de América” recibirá en las próximas horas al popular y atípico presidente electo José Alberto Mujica Cordano, más conocido como “Pepe” Mujica.

No es un caso corriente, en las esferas del poder, ceder el “sillón presidencial” a un veterano de aquella “guerra fría” que persistió hasta pasados los 90. Esa misma guerra sin cuarteles que se llama de “los ricos contra los pobres” que un día, hace ya “un lote de años” lo apuntó entre los “rehenes tupamaros” que fueron sepultados, junto a Raúl Sendic y Eleuterio Fernández Huidobro y muchos más, en “un mundo” de abusos, torturas e injusticias durante un período mayor a 12 años.

La presidencia ha estado, tradicionalmente, en manos de doctores en leyes, ingenieros, contadores y otros profesionales de clase acomodada. Sin embargo, “Lula” Da Silva, en Brasil y ahora el “Pepe” Mujica en Uruguay, representan un movimiento significativo en las tendencias electorales y en el ascenso al gobierno de personas “venidas” desde el pueblo sin “filtros”.

Mujica forja su historia dentro del ambiente político nacional en la década del sesenta cuando formó parte del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), grupo guerrillero clandestino cuyos representantes fueron posteriormente castigados, con mano dura, por la dictadura represiva que asoló la región dentro de un marco internacional dirigido por la CIA conocido como “El Plan Cóndor”.

Cuando en el año 34 nació en la ciudad de Montevideo José Mujica, se impregnaba ya de su “uruguayismo”, que lo hace tan querido, su “orientalidad” probada en tanto empieza como un idealista de acción, caldeándose luego al fuego del tormento de aquellos dos años “interminables” que estuvo recluido en un pozo de tortura.

"Pepe" es uno solo y es esa falta de ambigüedades, de protocolo televisivo, de “hipocresía” lo que motiva a la gente a confiar en él, en sus 75 años de experiencia y preocupación por el paisito arrendado a los capitales, pasto de las devastaciones de las potencias industriales como toda la región.

Con esa unidad de vida comprometida también eligió su pareja cuando en el año 1967 conoce a Lucía Topolansky, que ingresaba con su melliza a las filas del MLN. Sin embargo la relación se interrumpe por la detención de ambos y no se reencontrarán hasta el 1985. Víctima, igual que él de los vejámenes de esos “oscuros” años de sufrimiento durante la represión, activista y líder del partido, senadora y al mando de responsabilidades gigantescas, Lucía Topolansky forma con Mujica, su esposo desde el 2005, esa unidad que nace antes de nacer y que tiene la sobriedad que tanto le gusta al uruguayo.

La “chacra” que “Pepe” adora está a las afueras Montevideo, en un lugar que se conoce como Rincón del Cerro, cerca del camino Bernardo O`Higgins. Se sabe que tiene algunos animales de granja y que al futuro presidente le gusta cultivar flores.

Sin haberse doctorado en las ciencias sociales, José Mujica, tiene una trayectoria que probablemente sea más “práctica” que la “conceptual” formación política de otros presidentes.

Es un buen momento para Mujica, hombre golpeado, con una conciencia social tenaz, resistente y concretada desde que en el 85, al salir libre como resultado de la consulta aquella donde se votó el perdón y el olvido, quien fue creciendo de la mano de su grupo político Movimiento de Participación Popular (MPP) Creció, y…¡Vaya si creció! Tanto así que, resultó elegido el año 1994 como Diputado y en el 1999 como Senador, y en el 2004, fue el Senador más votado con 300 mil papeletas. Más tarde debió renunciar a su cargo en el Senado para ejercer su flamante compromiso como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, función que lo otorgó el hasta hoy mandatario, Tabaré Vázquez en el año 2004.

Su próximo gobierno, antecedido por un período de transición de la “derecha” a “izquierda”, da esperanzas al pueblo uruguayo y al bloque latinoamericano en un ámbito de coincidencias generalizadas donde Evo Morales, “Lula” Da Silva, Fernando Cardozo, Hugo Chávez, Cristina Kirchner y el propio Mujica, son el grupo fuerte de la Latinoamérica como unidad.

Hoy, a la hora de tomar “cartas en el asunto”, en lo que a gobierno nacional se refiere, se presentan desafíos tanto internos como externos. En lo interno, Mujica deberá “lidiar” con las contradicciones de la política económica a la que se ajusta el economista Danilo Astori; una fuga del astorismo hacia las economías de mercado netamente de derecha.

No hace mucho el propio Mujica lo había advertido diciendo que, es precisamente por estas condiciones de desfasaje político, en el seno del ejecutivo, que el Uruguay se ha estado acercando a los gobiernos que saben “ganar por la izquierda y gobernar por la derecha”.

Sea como sea hay cada vez mayor representación popular en el Uruguay y eso en sí, ya es una fiesta. Ahora que se pone al frente un populismo al estilo de antes con un personaje que no “se halla” con las formalidades y que prefiere el camino corto, el trato cara a cara, el refrán criollo y la sencillez del pensamiento práctico, ahora Uruguay encontrará su próximo camino y ojalá este venga por el lado de adelantar un proceso de simplificación de América Latina y llevarlo a la unidad de un pueblo sin diferencias.

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