QNN (Quality News Network), empresa norteamericana de generación de contenidos de valor en Inglés y Español del cuál eTecnologia es parte, tiene especial interés en la calidad de la redacción de los artículos de divulgación que publica. Por ello, selecciona con gran cuidado y esmero a sus redactores de primera línea. Comprendiendo la dimensión de esta cuestión -en tanto que la comunicación y las ideas de la especie dependen del buen ejercicio de la expresión hablada y escrita- en esta dirección ha puesto en marcha un sistema de análisis y acción que apunta a este dilema:

¿Tomaremos, los escritores, como responsabilidad propia la difusión del idioma y la expansión de su riqueza?

Claro que sí. Así es como parece mostrarlo el movimiento evolutivo de la comunicación. Y si bien este compromiso comenzaba ya en con aquellas premisas éticas y laborales donde se exigía al redactor, en primer lugar, la originalidad de sus artículos, QNN ahora lo está haciendo mediante la propagación del “gusto” por las letras y sugerir y enseñar a escribir “contenidos de calidad” posibilitando la creatividad desde una plataforma ideal, abierta al ingenio del creador y al respeto de las normas sintácticas, gramaticales y ortográficas.

Comprometidos, entonces, en compartir los secretos de la expresión, el pulido de la idea y la palabra -herramienta incomparable de transmisión de preguntas y respuestas alrededor de la vida o concernientes a ella- nace aquí un aporte preliminar, a modo del primer asomo explícito, en este sentido, y que contiene una guía básica y original para la redacción de contenidos de un buen nivel.

Título, estructura y contenido

El título fue y será siempre un elemento fundamental que resume, en unas pocas palabras, todo el texto y que signa el total de la obra.

La importancia del título jamás se diluye en la formas digitalizadas de la palabra. Por el contrario, el título cobra nuevas connotaciones en el "posteo" en la red.

Ahora, el título de los artículos es importante, además, para el posicionamiento en buscadores en el universo de palabras digitalizadas y en lo que tiene que ver con cuán accesible estará un texto determinado para una búsqueda aleatoria (cualquiera) que se realice, en el mismo idioma, en cualquier parte del planeta.

Cuando ya se dispone de un tema, de un título o de una noticia alrededor de la cual se construirá el pasaje de información, sea esta meramente enunciativa, contenga una opinión determinada o argumento, o conduzca a una duda, tal vez mayor, que la que se quería contestar en el principio del texto, la estructura podrá estar formada por cuatro bloques:

Si el primer bloque importante lo constituye el título del post, el segundo bloque sería una breve introducción al artículo que toca los “puntos neurálgicos” del texto en tanto muestra y relaciona las ideas principales del conjunto textual. Este “encabezamiento” no puede ser mucho mayor a 80-100 palabras, entre el 5 y el 10% del total de palabras escritas en un artículo (El número de palabras para un artículo ideal, que constituya una idea, que enseñe algo al lector, oscila entre 500 a 1000 palabras)

Esta introducción, en ocasiones, puede usarse como si fuera un epígrafe, es decir, una forma abstracta que contiene toda la información del texto, y en este género de redacción virtual deberá incorporarse aquí las palabras claves. También puede aprovecharse, la primera instancia entre el lector y redactor, para dejar un problema sin resolver dando vueltas en la cabeza del receptor que accede al artículo. Debe ser especialmente llamativo y dejar al lector con ganas de seguir.

Un tercer bloque estaría destinado al desarrollo del tema propiamente dicho. Claro está que será el estilo y el tipo de contenido el que guiará este “desarrollo” de la temática. Por ejemplo habrán clases de artículos netamente temporales y, dentro de los que se ciñen a la sucesión de acontecimientos, estarían los artículos que evolucionan cronológicamente desde el pasado hacia el futuro y pasando por el presente. Los diferentes momentos temporales seguirán una lógica progresiva denotándose la misma, por el uso de los verbos en sus respectivos tiempos:

  1. “En la antigüedad los hombres creían que…”
  2. "Pero hoy se sabe que no son los dioses los que hacen llover sino las condiciones climáticas…”
  3. “Mientras se esperan los progresos de las últimas investigaciones atmosféricas que determinarán…”

Podrá existir contenidos temporales no cronológicos que salten del presente a los antecedentes y luego se proyecte al futuro. Pero no todos los textos se atan a la función de esta magnitud historicista. Existen también temas que sobrepasan el tiempo y se preocupan por la diversidad, particularidades, opinión, dudas, argumentativos, etc.

En este nuevo grupo, la obra, se centrará en otros aspectos independientes al tiempo, cuestión que involucra los grandes problemas universales.

Podrán entonces haber artículos aseverativos -objetivos- donde se pone énfasis en la fiabilidad de las fuentes y se dan datos precisos, estadísticos y actuales.

Otros podrán ser aseverativos radicales y, si bien podrán parecer menos objetivos, tendrán su “peso” en tanto la opinión sea comprometida con un argumento convincente. Este tipo de textos suele emplearse con las siguientes expresiones:

“No caben dudas de que…”; “Parece obvio que después de esto…”

Pero el estilo provocativo o “generador de dudas”, sin ser afirmativo, puede llegar al blanco con mayor facilidad, pero encontrar el punto exacto y el momento textual donde despertar la duda, no es fácil:

“¿Alguien tiene una respuesta cierta ante la problemática que acabamos de exponer…?”
“¿No es esto lo que siempre dicen las autoridades en el tema…?

La opinión. se puede dar a partir de la coyuntura o coincidencia con una idea expuesta previamente en el post o, al contario, mostrando sus debilidades e incoherencias para afirmar la posición opuesta. También se puede entrar de plano, sin auxilio alguno, en el tema pasando a desarrollarlo y mostrando luego la opinión que se quiera presentar con sus argumentos ordenados y explicados jerárquicamente desde el plano de la lógica.

El último bloque no debe ser por último, menos importante. Es aquel que cierra las ideas y las ordena, es la última instancia que tiene el escritor para comunicarse con el lector. Es tiempo entonces de aclarar dudas, cerrar conclusiones y establecer reflexiones, siempre dejando una puerta abierta para nuevo contenido y la certeza, de que quien leyó el artículo, al menos una idea nueva, se llevó.

Se presupone que la recopilación de información y diversidad de fuentes, la capacidad organizativa de las ideas y la recuperación de un archivo de datos (con relación a la temática del post, artículo o ensayo) sentarán las bases de un contenido de calidad que puede ser leído, entendido y disfrutado, dando además una pauta a favor de la buena redacción y las riquezas que la lengua contiene.

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