En este sentido este artículo está dirigido a fomentar un espíritu crítico en los consumidores de recursos de información, en tanto distinguir, dentro del ancho “paisaje” informativo, las que pueden servir efectivamente como fuentes de un post o una columna virtual sin correr el riesgo de ser tildados como inseguros o de baja fiabilidad y destinados así a la “biblioteca del olvido”.

El desarrollo de World Wide Web así como la, cada vez mayor, disponibilidad de que Internet ofrece a través de buscadores como Google, ofrecen un cúmulo de posibilidades que tendrá ventajas y desventajas para el usuario. La genialidad consiste entonces en lograr el máximo aprovechamiento de sus bondades y llevar al mínimo los riegos en lo que concierne a sus lados menos amables.

Las fortalezas de estos bancos de datos tienen que ver con libertad, cantidad y facilidad de acceso. Mientras que las debilidades son precisamente la falta de filtros, la cantidad de datos que saturan este banco de material irrelevante, defectuoso o sencillamente “inventado” por algún amante de la confusión o algún incauto que repite “algo” que leyó por ahí o creyó leer.

Este riesgo de la información defectuosa se acrecienta en el sistema abierto que representa una “ensalada” de opiniones o afirmaciones contradictorias. Pero esto es inevitable cuando hoy, publicar en la web, es una tarea al alcance de todos y, desde la óptica de la expresión libre, parece que vamos a tener que acostumbrarnos a que si alguien le parece que la suma de 2 + 2 es 5 y lo publica sin empacho, pues deberíamos asegurarnos que, nuestros jóvenes y redactores, sepan distinguir, entre el montón, la información válida sustentada en firmes y accesibles fuentes, sean primarias o secundarias.

La fiabilidad de las fuentes

Los caprichosos devaneos de la palabra por la posmodernidad han desembocado en una suerte de selva sin los filtros tradicionales de la impresión en papel donde el texto pasaba por una evaluación, una revisión y un filtro que guardaba las normas de la editorial correspondiente

Concientes de que la selección crítica de las fuentes informativas redundará en la calidad del trabajo que está preparando, los redactores y consumidores de recursos de información deberían recordar que siempre se le ha cuestionado a la web la calidad de sus referencias por lo que corresponde dignificar esta herramienta distinguiendo los artículos documentados, donde las fuentes sean accesibles y confiables.

Les llamamos fuentes de información a los “lugares” desde donde se toman los datos que el “redactor” utiliza. Puede ser entonces un autor, identificado concretamente con su nombre y credenciales, o una persona jurídica, caso de una institución emisora o reproductora de determinados contenidos.

La documentación personal del tema llevada a cabo por el propio articulista debe tener claros los siguientes puntos evaluativos:

  • Objetivo y finalidad de la búsqueda: ¿Qué estoy buscando? Aquí es importante definir la elección según el público a que va dirigido el trabajo escrito
  • Cobertura: ¿Tiene suficiente información? Hasta qué punto profundiza y se extiende en el tema, el recurso hallado
  • Actualidad: ¿Sigue vigente esta reseña? Señalar la fecha de origen y la actualización más próxima
  • Autoridad: ¿Está capacitado el autor para expresarse sobre el particular? Toma en cuenta el prestigio del autor o de la institución. Recaba su currículo, sus estudios, otras publicaciones
  • Precisión: ¿Hay datos certeros y libres de ambigüedades en el texto que se tomará como referencia? Donde se presta atención a la justeza de los datos, las fechas, los nombres y demás conceptos intervinientes en el recurso de información analizado
  • Objetividad: ¿Vale esto para la mayoría de los casos? Aquí es donde se define la redacción hacia el tipo de texto referencial (Objetivo) o hacia la opinión personal (Subjetiva)

Otras nociones selectivas sobre las fuentes de información

También se podrá sopesar la estabilidad del sitio web que queremos dejar como referencia o fuente tras hacer un trabajo sistemático donde importa la argumentación, es decir cuando es importante demostrar que lo que se escribe es válido. Esto significa que debemos asegurarnos de que si el sitio deja de existir tendremos otra dirección donde permanezca inalterable.

Las fuentes de información, como mencionamos anteriormente, pueden ser primarias o secundarias. Cuando se elige una fuente de “segunda mano” deberá constar y remitir a su vez a la fuente original.

Nunca es conveniente usar información anónima, salvo excepciones, porque eludir la autoría de una opinión o pesquisa, la convierte de inmediato en blanco de sospechas porque no se “encuentra”, tras las expresiones, un responsable de las mismas.

La ortografía, originalidad y calidad del texto serán también pautas significativas a la hora de elegir una fuente escrita y le confiere un alto grado de seguridad, al lector, la participación de sectores profesionales de la sociedad así como la coincidencia con personajes de prestigio reconocido en el tema que se está tratando.

Vemos que la profesionalización del verbo nos conduce a una escrupulosa investigación de las fuentes, en lo tocante a las publicaciones de buena calidad, donde habrá criterios más específicos que sirvan como filtros adicionales.

No son técnicas muy diferentes a las que se usan en la selección de fuentes tradicionales pero involucran otros detalles relacionados al posicionamiento en buscadores y a los atractivos de los “sitios virtuales”.

En lo tocante al diseño, estructura y otros detalles de la página web, hablando siempre de los recursos de la red de Internet, abundan los criterios estéticos y de comodidad para el usuario, es decir, el ordenamiento adecuado en un escenario acogedor y entretenido. Recordando que, si bien el contenido siempre será lo más importante, “la información también entra por los ojos”.

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