Historia y origen de la Navidad

Entre el 17 y 23 de diciembre, el antiguo Imperio Romano solía celebrar la Saturnalia, una fiesta que se conmemoraba en honor al dios Saturno, dios del sol y del fuego. La celebración culminaba el 25 de diciembre con el nacimiento del nuevo sol. Esta fiesta pagana se llevaba a cabo en épocas en que el astro rey estaba más cerca de la Tierra y por tal motivo los días se hacían más largos. Estos días representaban el crecimiento y se asociaban a la agricultura por ser el sol un componente vital para que las cosechas crecieran. Esta era la razón principal por la que se invocaba a Saturno.

Estas fiestas, por lo general, terminaban en una bacanal donde el licor y los excesos estaban a la orden del día. Los cristianos de aquel tiempo solían apartarse de dichas prácticas por considerarlas ofensivas a sus tradiciones y costumbres.

El nacimiento de Cristo

No existen datos fidedignos acerca del verdadero día del nacimiento de Cristo, sin embargo, algunos investigadores han coincidido en que la fecha más cercana estaría entre los últimos días de setiembre y los primeros de octubre. Basan su teoría en las escrituras de la Biblia, según las cuales el nacimiento de Jesús se dio en el tiempo en que las ovejas pastaban al aire libre. Esta época solía coincidir con las costumbres judías entre los meses de setiembre y octubre, mas no en diciembre cuando comenzaban las primeras lluvias y los pastores debían volver a sus respectivas casas. El evangelio de Lucas lo afirma así:

En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche.

(Lucas 2:8)

Por qué el 25 de diciembre

Se tiene conocimiento de que la primera Navidad que conmemoró el nacimiento de Cristo un 25 de diciembre tuvo lugar en el año 200 de nuestra era. Como se dijo líneas arriba; en años anteriores solía celebrarse la Saturnalia, una fiesta pagana que tuvo su origen en el Imperio Romano.

Durante los siglos III y IV de nuestra era, las altas esferas dirigenciales de la iglesia cristiana tomaron una serie de decisiones con el fin de reafirmar las bases de un cristianismo que iba creciendo paulatinamente. Una de aquellas decisiones fue la moción del Papa Julio I en el año 350 que establecía la celebración de la Navidad el 25 de diciembre. Dicha moción fue decretada en 354 por el Papa Liberio.

Se aduce que la elección del día 25 de diciembre fue debido a la necesidad del cristianismo de imponerse a los rituales paganos de Roma, por tal motivo tomó la fecha de la fiesta del dios Saturno para, de esta manera, expandirse absorbiendo y fusionando viejas tradiciones paganas.

La Navidad, tal como hoy la conocemos, es el producto de una serie de cambios y transformaciones que se han ido dando a lo largo de los siglos, influenciados obviamente por la modernidad que trajo consigo un creciente apego hacia el consumismo.

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