Censo inmigrantes
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El gobierno de los Estados Unidos ha tomado en consideración las propuestas de las asociaciones hispanas sobre la contabilización de ciudadanos de origen hispano en el territorio norteamericano. De esta forma, la Administración Obama ha anunciado que durante el censo de 2010 se apoyará la iniciativa de una entidad privada sobre inmigración para realizar un recuento de cuántos hispanos hay en los Estados Unidos residiendo.

La entidad privada pretende de esta manera sensibilizar a los estadounidenses de la importancia ascendente que la población hispana tiene en la economía nacional, haciendo de esa forma una lucha contra posibles racismos que sobre todo desde los inicios de la crisis se han ido incrementando en las regiones más al sur de los Estados Unidos, como Texas o California.

El gobierno de México también apoyará esta iniciativa privada, y para ello iniciará una serie de campañas para informar detalladamente sobre los detalles a la hora de la realización del censo anunciado. Para los responsables gubernamentales mexicanos la iniciativa de la entidad privada que llevará a cabo el recuento es muy importante, porque permite ofrecer por primera vez en la historia datos contrastables de cuántos hispanos hay en los Estados Unidos.

Las organizaciones no gubernamentales de Norteamérica han comenzado campañas para lograr más apoyo y compromiso por parte del gobierno federal. De esta manera justifican que no es suficiente con lo que hasta ahora se ha pensado hacer, ya que en el censo no figurarán numerosos hispanos por su situación de residencia ilegal al no tener papeles ni licencias para trabajar, o personas que aun figurando como turistas realizan trabajos con dinero negro.

Para ellos, los fondos que la Administración Obama tiene pensado destinar son del todo insuficientes y únicamente muestran un compromiso vacío para quedar bien “cara al público” sin llegar a ofrecer datos fiables ni luchar abiertamente por la asimilación del norteamericano medio de la comunidad hispana.

Algunos congresistas de origen hispano se han comprometido de lleno con la campaña llegando a entregar dinero de su propio bolsillo o financiando la entidad que llevará a cabo el censo a partir de sus empresas en propiedad. Con ello, pretenden dar ejemplo para que otros ciudadanos también se animen a participar en la financiación de este censo. Ellos consideran que los hispanos pueden convertirse en protagonistas de la actividad política de los Estados Unidos durante los próximos años.

Para otros congresistas sobre todo del Partido Republicano –en la oposición hoy en día-, toda la campaña de este censo será en vano y además un desperdicio de dinero público.

Consideran que la inmensa mayoría de la población hispana en los Estados Unidos ni siquiera llegará a tener conocimiento de que esta campaña se está llevando a cabo, por lo que quedarán fuera del censo además de los delincuentes habituales y los que tienen residencia de forma ilegal.

Para justificar su postura argumentan que durante el último censo realizado por la Administración Bush –cuando entonces el Partido Republicano estaba en el poder-, aproximadamente más de tres millones de ciudadanos de origen hispano quedaron fuera del recuento, por lo que estiman que en la actualidad podrían quedarse más del doble fuera.

Las declaraciones de los congresistas republicanos han tenido réplicas por parte de las asociaciones hispanas, e incluso algunos miembros del partido se han distanciado de la postura mayoritaria que impera dentro, ya que la consideran prácticamente racista.

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