¿Alguna vez usted ha procastinado?

La necesidad de efectuar cambios en los modelos productivos, sistemas publicitarios, marketing, relaciones comerciales y sistemas económicas, ha derivado durante estos últimos años en un creciente interés por términos como Coaching empresarial, marketing viral, redes sociales, psicología social y psicología organizacional, que se perfilan como propulsores del cambio necesario para adaptarse a una globalización imparable en la que las relaciones humanas y empresariales traspasan las fronteras y establecen puntos de partida comunes a todas las culturas a través de los cuales es más fácil transitar, lograr metas, cumplir objetivos y en definitiva… sobrevivir.

Uno de los términos vinculados estrechamente con lo que tradicionalmente se conocía a nivel local, como motivación y que hoy, producto de Internet y los nuevos modelos de negocio se ha transformado en un término muy business como es el coaching empresarial, es la procrastinación.

Ciertamente no es un término vinculado per se, sino que es la antítesis de la motivación, la productividad y el coaching. La procrastinación es la incapacidad psicológica de atender responsabilidades, situaciones u obligaciones en pos de vivir siempre en una burbuja de escenarios agradables.

Dicho más familiarmente, la procrastinación es sinónimo de dispersión profesional y, si bien es algo en lo que todos en mayor o menor medida caemos en ocasiones, existen personas para las que procrastinar es un verbo del que se hacen eco con demasiada frecuencia, lo que condiciona los caminos por los que van transitando durante toda su vida y provoca situaciones de frustración permanente que pueden derivar en depresiones profundas e incapacidades para lograr terminar ninguna acción.

Sin entrar a evaluar los cuadros severos de procrastinación que impiden la evolución normal de la vida de un ser humano y que deben ser tratados psicológicamente, nos detenemos en los niveles normales de procrastinación, del por qué y cuando los seres humanos procrastinamos y, sobre todo, como podemos evitarlo.

Como norma general, la procrastinación se produce cuando relegamos las obligaciones a un segundo plano por delante de la devoción, la razón por la que esto se produce es que la responsabilidad se presenta para nuestro cerebro como un hecho desagradable, que requiere un esfuerzo consciente y que, en ocasiones, somos incapaces de acometer inmersos en una espiral de miedo al fracaso.

Uno de los rasgos más habituales de las personas que procrastinan con frecuencia es la culpa y, por lo tanto, los cuadros de angustia, ansiedad y estrés son muy comunes entre los procrastinadotes frecuentes.

La procrastinación, el marketing y los nuevos modelos productivos

Sin ninguna duda, este es uno de los términos mayormente vinculados con la formación en coaching empresarial, por razones obvias, uno de los obstáculos que hay que aprender a salvar si estamos buscando nuevos comienzos, nuevos caminos y nuevas formas de autosubsistencia es la procrastinación, que por su propia inercia nos mantiene siempre en el mismo punto cargándonos de tensiones que minimizan nuestras energías y las difieren hacia sentimientos y emociones desgastantes que nada tienen que ver con la productividad y la motivación necesarias para el logro de objetivos.

Términos nuevos, situaciones históricas

Son términos nuevos que nacen y proliferan producto de la apertura de Internet, términos que se acuñan en entornos tecnológicos en los que cada emoción y comportamiento humano se convierte en 2.0 y se engloba dentro de conceptos que hablan de debilidades humanas explicitadas, trabajadas y analizadas en el entorno globalizador.

Esta apertura y forma explícita de tratar las emociones humanas situándolas en el contexto productivo y cíclico es altamente positivo para la evolución de la raza humana y, es sin ninguna duda un hecho muy significativo y positivo, ser conscientes de cuanto camino nos queda por recorrer en nuestra evolución con el solo hecho de ser capaces de aceptar, exponer y trabajar nuestras debilidades de forma conjunta y en un terreno absolutamente productivo basado en la consecución de logros personales, en equipo, sociales y planetarias.

Uno de los enemigos acérrimos del ser humano es la incapacidad frecuente de establecer objetivos y trabajar en ellos, con frecuencia nos perdemos en el objetivo final mientras nos dedicamos a procrastinar con los pasos que , necesariamente, hay que ir dando para lograr dichos objetivos.

Evitando la procrastinación

Autoayuda, autosugestión, autoconvencimiento, autoestima… sin nos paramos a reflexionar podemos ser conscientes que todo está en nosotros mismos, en como enfrentemos las situaciones que se nos presentan y la responsabilidades que tenemos que enfrentar. El primer paso para enfrentar la procrastinación y eliminarla es ser conscientes que las responsabilidades están ahí para ser enfrentadas con un único fin, lograr un objetivo y un escenario de equilibrio y bienestar.

Si logramos producir un cambio en el que los pasos previos son simplemente- haciendo una metáfora cotidiana- los kilómetros que se recorren en el automóvil camino al mar cuando salimos de vacaciones, seremos más capaces de hacer de ese viaje algo positivo y enriquecedor que nos aportará energía y fortaleza lo que sin duda es un paso importante en la evolución y el crecimiento.

Perfeccionistas e inseguros

El miedo al fracaso y la búsqueda constante de la perfección, son grandes aliados de la procrastinación y enemigos feroces de la productividad y la consecución de objetivos. La única forma para realizar una actividad es simplemente, realizándola, lo más importante es comenzar a hacerla e ir perfeccionando a medida que se transita por el camino que lleva al objetivo propuesto.

En contraposición el método, estrategia y segregación, son grades aliados de la productividad y minimizan el impacto de la procrastinación, ir dando pasos pequeños en los que se produzcan avances, es el mejor procedimiento para lograr los objetivos perseguidos.

Rasgos comunes del procrastinador

Un 25% de la población mundial responde a los conceptos que definen la procrastinación, en mayor o menor medida la tendencia a la pasividad motivada por la falta de autoestima, la desidia, la autoestima baja o el desinterés, aparece de forma frecuente en el ser humano principalmente, en el terreno profesional.

La procrastinación encierra grandes potenciales. Con frecuencia las personas que presentan niveles de procrastinación más elevados y frecuentes, son aquellas que encierran un gran potencial que se pierde entre el perfeccionismo y la creencia de “no seré capaz” y se disfraza de excusas permanentes para no enfrentar sus obligaciones.

En términos generales y en el contexto del nuevo modelo productivo que se está gestando en este nuevo ciclo vital en el que se encuentra el mundo, la procrastinación debe ser evitada a toda costa. Pensemos en un entorno altamente dinámico, volátil y móvil en el que la productividad y la acción permanente- aunque sea en pequeñas dosis- marca la diferencia entre encontrar las oportunidades inmersas en las crisis o dejarlas pasar quedando relegados sin haber sido capaces de subir al tren de las sociedades y modelos productivos 2.0

Marketing y modelos productivos se rigen por criterios de positivismo mental, productividad como eje y camino de la supervivencia, innovación constante y consecución de objetivos, por lo que la procrastinación no tiene cabida en un escenario de tal magnitud.

Conclusiones finales

Como norma general, el mejor procedimiento para evitar caer la procrastinación, consiste en el establecimiento de un método que no resulte negociable, sea cual sea el método que adopte, es importante que lo haga cumplir y se deje llenar de la satisfacción que produce la sensación de la tarea cumplida y el objetivo logrado.

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