Punto G

El célebre “Punto G” es quizá uno de los puntos (valga la redundancia) más investigados de la sexualidad femenina, las teorías de su ubicación son muchas, pero... ¿cuál es su ubicación exacta?. El científico español Pere Estupinya, autor del visitado blog “Apuntes científicos desde el MIT” del diario español El País, y autor del libro “S=EX2: La ciencia del sexo” dice haber encontrado la ubicación exacta del tan célebre “Punto G”.

Sin más preámbulos y misterios Estupinya nos dice que el Punto G se encuentra en una área de clítoris interno. Lo que muchos conocemos como clítoris, es tan solo la parte externa de este, la parte visible en la vulva; la mayor parte del clítoris se encuentra en la parte interna y no es visible. Claro... dirá usted que así en una explicación escrita sigue siendo difícil ubicar el Punto G, pues tiene razón.

Para poder estimular el Punto G se debe realizar una determinada presión en las paredes internas vaginales. Estupinya explica que cuando la mujer entra en estado de excitación el clítoris se erecta y se acerca más a la vagina, lo que también causa una mayor sensibilidad sexual en las mujeres, lo que se traduce en más excitación.

La hipótesis vertida por el científico español tiene asidero en las investigaciones de la ginecóloga francesa Odile Buisson, la que para muchos es la más exacta y más clara en este misterio del Punto G. También podemos incluir el estudio realizado por American Journal of Obstetrics & Ginecology, estudio del año 2001 titulado en su traducción al español como: “El punto G: un mito ginecológico moderno”, en el que se dan algunas luces de la ubicación exacta del Punto G, aunque para muchos no fue tan relevante. Inclusive doctor doctor Adam Ostrzensk en el 2012 publicó un artículo detallando el lugar exacto del Punto G.

Lamentablemente casi todos coinciden en el área exacta del Punto G, más no en una ubicación precisa, se plantea que el Punto G de cada mujer está en la misma área, mas no en el mismo lugar; que cada mujer lo tiene en diferente sitio y es menester de ella en soledad o acompañada de su pareja encontrarlo. Lo que sí podemos asegurar es que si existe el Punto G. Sólo queda armarse de valor y como si se tratara de un expedición a la “Ciudad de oro perdida de los incas” empezar la búsqueda, le aseguramos que será interesante y divertido, más no que tenga éxito; pero siempre habrá una segunda oportunidad de iniciar su búsqueda nuevamente.

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